Salud

«La montaña rusa nutricional del venezolano» por @Rosisellap

Rosisella Puglisi
Escrito por Rosisella Puglisi

Todos hemos alguna vez vivido la experiencia de estar en una montaña rusa y sentir los altibajos de sus desniveles, la ansiedad al sentir que vamos subiendo despacio esperando el vacío en el estómago que ocasionará la brusca caída; lo mismo ha sucedido con el estado nutricional de la población venezolana en los últimos 8 años. Un constante descontrolado altibajo.

Hace 8 años nos encontrábamos en una situación nutricionalmente ambigua en donde existía una desnutrición crítica del 5% de la población de sectores más vulnerables económicamente, un 10% de malnutrición por déficit y un 30% de sobrepeso u obesidad. Este panorama cambia rápidamente a la par de los cambios socio económicos y políticos del país, pasando a ser hace 5 años el segundo país en Latinoamérica con mayor casos de obesidad (31%), segundo por México quien nos llevaba la delantera con u 32% de incidencia. Hace 5 años, el venezolano se encontraba en un estado de malnutrición por exceso, uniendo 2 grandes problemas los problemas de la desnutrición oculta y el que acarrea el sobrepeso, una población doblemente a riesgo de padecer problemas de salud que derivan de la desnutrición como las anemias y la pérdida de masa muscular con afectación del crecimiento y desarrollo y los problemas del sobrepeso como las dislipidemias (aumento de colesterol y triglicéridos en sangre), resistencia a la insulina, hipertensión y enfermedad cardiovascular entre las más comunes.

Todo este panorama comienza nuevamente a cambiar debido al cambio de gobierno y las nuevas políticas económicas y sociales que se toman, comienza a un paso agigantado la escasez de algunos rubros de alimentos y el encarecimiento de otros, un cambio que en tan solo 3 años se ha agudizado de manera tal que ha ocasionado un nuevo panorama nutricional en el venezolano.

En 2016 se agudiza el tema escasez – costo, de rubros de alimentos base en el plato del venezolano como los granos, el arroz, el maíz y los huevos. La leche escaseó por largos meses, especialmente las fórmulas infantiles y leche completa de los primeros años de vida, el costo de los productos sustitutos como el yogurt y los quesos no accesibles a todos. Comienza entonces el proceso de readaptación del cuerpo a comer menos porciones para rendir a todo el grupo familiar.

La situación se ha venido degenerando cada vez más y nos encontramos en un 2017 con un 15% de desnutrición severa que ha llevado a muertes de niños y adultos. La población más vulnerable son los sectores de bajos recursos, niños, y adultos mayores. No tenemos datos oficiales de los casos de desnutrición en Venezuela, y las cifras que se manejan de muerte infantil pueden ser muchas más, debido a que se coloca en la causa de fallecimiento: paro cardíaco, paro respiratorio, infecciones pero la causa real que ocasionó la muerte fue el deterioro de la desnutrición.

Los hospitales reciben cada vez más niños prematuros bajo peso, pues son producto de un embarazo de una mujer desnutrida que no posee recursos para alimentarse, en hospitales como el J.M de los Ríos aseguran que los casos han aumentado 5 veces más que en años anteriores.

Según cifras oficiales del Ministerio de Salud en 2014 solo 0,05 niños fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, hoy tenemos 2.010 niños fallecidos en un año, es decir 100 veces más.

Estamos en una situación de emergencia nutricional, donde no existe una auto sustentabilidad por falta de producción nacional, endeudamiento y falta de divisas para la importación de alimentos, importación de alimentos de mala calidad, sin controles sanitarios reales, y encarecimiento diario de todos los rubros. Un círculo vicioso que nos hace cada vez más pobres y más desnutridos, con más muerte por hambre.

Si debemos comparar el estado nutricional del venezolano en este momento, es como cuando comienza la bajada de una gran montaña rusa, estamos comenzando la bajada, n sabemos que tan intensa ni duradera va a ser ni cuántos la van a soportar. Ya observamos niños y adultos comienzo de la basura, clase trabajadora con 1 solo plato de comida al día, personas perdiendo el conocimiento por bajas de azúcar (causado por los largos ayunos) en las calles o el metro a diario, mujeres desnutridas dando a luz a niños bajo peso, 100 veces más muerte infantil y mayor casos de infecciones por carencia de proteínas de alto valor biológico.

Lamentablemente esta generación no ha sido afortunada pues los que sobrevivan llevarán toda su vida la secuela en sus desarrollo físico, cognitivo e intelectual de la desnutrición que están viviendo actualmente. Los menos afortunados morirán de hambre, la única forma de parar este desastre nutricional es comenzando la producción nacional de los principales rubros de alimentos, aumentar producción y reducir costos de los alimentos.


Rosisella Puglisi  –  @Rosisellap


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Columnista

Rosisella Puglisi

Rosisella Puglisi

Nutricionista Clínico (UCV). Master en Nutrición Clínica de la Universidad Sacro Cuore di Gesú, (Roma, Italia). Especialista en Obesidad por la Universidad de Navarra (España) y Nutrición y Enfermedades Gastrointestinales por la Universidad de Barcelona (España).
Miembro de la sociedad Venezolana de Obesidad, Puglisi es Fundadora del proyecto S.O.S Nutricionista. Nutrition Coach y educadora en Nutrición, con más de 10 años de experiencia laboral nacional e internacional.