Política

Vencer el desanimo

Román Ibarra
Escrito por Román Ibarra

Recorrer la capital, para no terminar de entristecernos con los demás estados de la República, termina siendo una labor titánica. La tradicional simpatía de nuestros compatriotas, y de quienes decidieron convertirse en venezolanos por adopción, está dejando de ser, producto de la destrucción en todo sentido a la que ha sido sometido el país.

Están ganando terreno a pasos vertiginosos, la agresividad; la intolerancia; la desesperación, y el odio, entre quienes siempre hubo como primera impresión, una sonrisa abierta como símbolo inequívocamente venezolano.

Ya casi no existen lugares donde ir a compartir con la familia, o los amigos, sin que comporte un desequilibrio muy serio al presupuesto familiar, o particular; y las zonas creadas para la tolerancia, y divertimento, se han convertido en obscuridad, y laberinto, donde reina el hampa, y la destrucción.

Todo esto parece un diseño perverso, un antivalor que se pretende inocular en la mente de nuestra gente para convertirnos en unos seres cuya única preocupación consista en la supervivencia, mientras el totalitarismo hace de las suyas para imponer un modelo importado y ajeno a nuestras costumbres, y convertirnos en autómatas al servicio de una ideología enemiga de la libertad, de la que nos hicimos dueños –afortunadamente- en las cuatro décadas que van desde 1.958, hasta 1.998.

Lapso muy importante, pero no exento de vicios y errores propios de los protagonistas del sistema, que fueron aprovechados por los odiadores de la izquierda violenta, en alianza con factores interesados de los medios de comunicación; algunos depredadores, y los autodenominados ¨notables¨, quienes se dieron a la tarea de destruir el sistema político democrático para satisfacer sus ambiciones, sin medir las consecuencias que suponía entregarle el país a unos golpistas irresponsables y criminales, que a la postre demostraron su verdadera vocación: asaltar el erario público para enriquecerse a manos llenas, y la perpetuación en el poder.

Hoy, la alianza de los factores del odio, y enemigos de la libertad, -una vez más- siguen confabulados para evitar que la lucha de la mayoría pueda imponerse como expresión de un derecho fundamental como es el voto directo, universal y secreto.

A estas alturas del año, y en vista de que la mayoría de la población representada en la MUD decidió participar en las elecciones de gobernadores, a pesar de todas las arbitrariedades cometidas para dividir a la oposición, y hacerla desistir de participar, resulta que todavía no hay fecha cierta para su realización.

Por si fuera poco, amenazan a líderes emblemáticos de la alternativa democrática con inhabilitación política, o cárcel para desestimular, e inhibir a la población de su deseo de acudir a votar, y para profundizar diferencias entre las fuerzas contrarias al oficialismo.

Todo esto es el mismo diseño del comunismo militarista para obligarnos a pensar solo en nuestra supervivencia personal, o familiar; para obligarnos al encierro en nuestras casas; impedir la democracia como sistema de libertades; controlar la vida pública y privada de nuestra gente; hacernos presas del miedo, y convertirnos en seres sin capacidad de decidir, ni discernir. Para que seamos zombies, unos muertos en vida.

No, y mil veces no. Tenemos que sobreponernos a tanta inmundicia, y demostrar que los venezolanos somos capaces de vencer adversidades, y pasar por encima de los acomplejados que pretenden humillarnos.

No importa cuántas trampas intenten hacer; acudamos masivamente a votar cuando finalmente den la fecha, y no les dejemos el camino libre. Derrotémoslos, pues al fin y al cabo, lo que más temen es la expresión libre y democrática. Rescatemos el país para el progreso y la paz. Se puede!


Román Ibarra  –  @romanibarra


 

 

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Columnista

Román Ibarra

Román Ibarra

Abogado. Profesor Universitario (UCV). Doctor en Ciencias Políticas (UCV). Especialista en Gobierno y Políticas Públicas (UCV) y Gobernabilidad y Gerencia Política (UCAB y George Washington University)