Cultura Política

Guernica

Roma F. Sarmiento F.

– Cualquier parecido a nuestra realidad es pura coincidencia

Guernica es una de las obras más emblemáticas de Pablo Picasso, pintado entre los meses de mayo y junio de 1937, cuyo título alude al bombardeo de Guernica, ocurrido el 26 de abril de dicho año, durante la Guerra Civil Española. Esta famosísima pintura, tal vez la obra de arte más conocida del siglo XX, es el corazón del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. España.

La vasta tela de dimensiones 3.45 x 7.70 metros tiene como motivo un grave suceso militar; el bombardeo aéreo de la cuidad de Guernica durante la guerra civil que estaba desgarrando España; excepcional prueba de la arrolladora creatividad de Picasso, inició esta obra el 1 de mayo de 1937 y la terminó en pocas semanas, el 4 de junio de ese mismo año, como decoración para el pabellón de Gobierno Republicano español en la Exposición Universal de París.

Picasso para esta obra recuperó algunos elementos del cubismo sintético, aunque los adaptó a la nueva situación histórica y artística; compuso una vasta alegoría, llena de significados y de presencias simbólicas.

De acuerdo a esto, señalo que Picasso pintó una imagen que va más allá de la mera ilustración del episodio y la transformó en una acusación universal contra la brutalidad y la violencia: a todo aquel que le preguntaba cuál era su credo político, Picasso respondía: “Estoy de parte de la vida contra la muerte, de parte de la paz contra la guerra”. Ahora bien, si fuese el caso   Pablo Picasso podrá, sin lugar a dudas pintar de nuevo una situación alarmante como por ejemplo: la situación actual política, económica, cultural, moral y hasta la ausencia de los derechos humanos en la cual atravesamos cada venezolano a diario?.

Me pregunto esto, por las matrices de opiniones confusas que enturbian nuestros ánimos y desilusionan para lograr obtener un provenir cercano, desde cualquier punto de vista, sin poder creer en partidos políticos oficialistas y de oposición; quienes entre ambos “bandos”, que para mí son tan reales ante la deslealtad para el mantenimiento de una mínima calidad de vida, o al menos vivir ante los estándares más elementales, esenciales a todo lo que sobrevivímos a diario.

Imaginemos que pudiéramos tener la presencia de este reconocido artista en nuestros días, al menos yo le preguntaría “Picasso, te atreverías a pintar una obra reflejando la situación actual de Venezuela? ”. Cómo sería esa obra -me pregunto- Picasso enaltecería la brutalidad humana al pintar la barbarie del enfrentamiento entre dos poderes?, o sería una obra donde el silencio y la caída del protagonista sea el punto focal en la composición pictórica? . Picasso atrévete, sería la obra más emblemática del siglo XXI.

Volviendo a Guernica -la obra- no a nuestra “Guernica actual venezolana”, hagamos un ejercicio iconográfico para comprenderla mejor. Observemos en el ángulo inferior izquierdo, situados en la desgarradora imagen de la madre que grita con su hijo muerto en brazos, es la adaptación en clave moderna de un tema clásico de la historia del arte, imaginen por antonomasia de la angustia de un dolor insoportable. Más que a remitirse de modelos iconográficos de la “Matanza de los Inocente”, Picasso parece que quiso crear una especie de Piedad laica.

Allí cerca, con solo subir la mirada aparece grandioso, solemne, aparentemente menos turbado que las restantes figuras, un toro, ocupa el ángulo superior izquierdo. Animal mítico por excelencia, repetidamente representado por Picasso en el curso de los años treinta, el toro puede representar la fuerza y la nobleza del pueblo español, espantado pero no derrotado. Aquí en nuestra petición de obra “Guernica venezolana”, qué animal sería el dominante?. Les dejo esta interrogante a mis lectores, usen su imaginación.

Siguiendo en la parte superior de la pintura, muy próximas entre sí, aparecen dos fuentes de luz: una linterna que sostiene en una mano la mujer que sale de la ventana y una bombilla encendida: se interpretan como la luz de la verdad que revela la barbarie. Allí cerca, los animales y los detalles incluidos por Picasso tienen diversas interpretaciones críticas y el mismo pintor proporcionó lecturas diferentes. El gran caballo, en el centro de la escena, retoma la terrible imagen ya pintada cuatro años antes por Picasso en la Muerte del torero (1933) -La muerte del torero, un ejemplo del arte trágico-.

El toro, sin expresión, mata al torero y al caballo. La fluidez de la sangre y la capa del torero hacen una imagen bonita de una muerte trágica. Aquí, Picasso mezcla la vida y la muerte, con el caballo aterrorizado y corneado por el toro, aún más que las figuras humanas, ese caballo se ha convertido en el símbolo de una gratuita e incomprensible crueldad.

Bajemos ahora al ángulo inferior derecho, donde el guerrero caído empuña un arma totalmente incongruente: una espada rota. De este modo, Picasso evoca el recuerdo de los antiguos héroes de Homero, para subrayar una vez más que la ferocidad de la guerra es un mal que persigue al hombre a través de los milenios. Junto a la mano cerrada sobre el pomo de la espalda, parece despuntar una flor: es una primera fase de la rapidísima ejecución, el detalle era la mano misma del guerrero, trasformada por Picasso en un nuevo símbolo con su habitual genialidad.

Quizás, al leer este artículo les vendrá a la mente algún suceso vivido en carne propia durante los fatídicos meses del año 2017 en nuestro país,  cuando las luchas entre ambos poderes se daban a la orden del día, enfrentándonos a un bombardeo de pugnas; algunas con armas de fuego y otras con armas encarnadas con banderas, estudiantes -hijos- guerreros anónimos, que se enfrentaban a podridas y falsas ideologías, en resultado de la mala praxis de no saber lo que se hace, o simplemente obtener el resultado de no ganar con tanto esfuerzo y empeño para mejorar la situación y perdiendo todo en vano, llevándose por delante la vida de millones de venezolanos.

Picasso, en algunos bocetos preliminares había introducido color, pero en la ejecución definitiva se mantuvo rigorosamente al blanco y negro, con toda una gama de intermedia de grises, para obtener un resultado de gran sequedad y perentoriedad.

El conjunto de figuras de Guernica compone una “grandiosa lamentación”, que puede hacer pensar en los ritos fúnebres mediterráneos. En el extremo de la derecha, al lado y por encima de la mujer con los brazos en alto (ángulo superior derecho), se reconocen las llamas de las casas incendiadas. Picasso constantemente contra estas reacciones y la muerte del arte, expreso claramente: “odio hasta la casta militar que ha hundido a España en un océano de dolor y muerte”.

Una afirmación tan famosa como esta, confirmaba posteriormente el veto impuesto por Picasso sobre el destino de la obra que debía quedarse en el Museo de Arte Moderno de New York hasta que España recuperase un régimen democrático; en aquel entonces, Francisco Franco y Guernica eran incompatibles, así como contradictorios, diferentes e irreconciliables tal somos cada uno de los venezolanos que batallamos y luchamos por una Venezuela próspera, activa, lucrativa para todos y no para unos cuantos.

Estamos a pocos días para tocar el fondo del funesto y fatídico pase del lumbral más bajo, ante unas elecciones “presidenciales” de la Venezuela Guernica actual, estallaremos ante unos comicios que por más “avasallantes”, observaremos masas apostando ante una realidad caótica y empobrecida y este resultado simplemente será la cereza del postre, para llevarnos a la total destrucción social, moral, política, económica y hasta humana que ya cruzaron fronteras, dejando aquí la pérdida de valientes venezolanos que nos rendimos día a día solo por agradecer respirar.

La Guernica Venezolana del Siglo XXI, es la pintura más atractiva para un grupo de cleptómanos maleantes al desmenuzar con sangre ajena sin importar los valores humanos, para rasgar un lienzo tan emblemático y fértil de una ex Venezuela próspera y pujante, siendo ahora una patria quebrada, desmoralizada y extinguida.

Ficha técnica de la obra:

Pablo Picasso

Guernica, 1937

Óleo sobre lienzo

3.45 x 7.70 cms

Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid, España.


Roma F. Sarmiento F.  –  @roma_sarmiento


 

Suscríbete a nuestro canal de Telegram aquí.

 

ElColumnero.com no se hace responsable, ni se solidariza, con las opiniones o aseveraciones que realicen los colaboradores en sus artículos de opinión.

 

Columnista

Roma F. Sarmiento F.

Roma F. Sarmiento F.

Experta en museología. Docente. Investigadora. Más de 20 años en el ámbito del arte venezolano. Especialista en museología y museografía. Directora General de varios Museos en nuestro país tales como, Galería de Arte Nacional, Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez y Museo de Barquisimeto. Coordinadora General de proyectos especiales para exposiciones en el Instituto de las Artes de la Imagen y El Espacio.