Sociedad

El Buscador

Roger Vilain
Escrito por Roger Vilain

La gente se mete entre ceja y ceja que la vida es una carrera de cien metros planos.  La escuela, dime tú si no, es la madre de semejante puesta en escena. Pero la verdad sea dicha: mientras más procuramos velocidad, menos aplausos por cada gota de sudor.

Tengo un pariente que para la familia es el vivo ejemplo de lo que supone ser la oveja negra. Un fracasado por todos los costados. Y yo, que alguna vez he sido tildado como mínimo de bicho raro, lo cierto es que celebro sus victorias como si fuera un jonronero en la final Caracas-Magallanes. Pedro Julio Alicio, alias Renacuajo, es el último refresquito del desierto.

Hay quienes tienen como punto de fuga en sus horizontes vivenciales llegar nada menos que a la Luna. Apuntan alto. Andan dispuestos a meterse el mundo en el bolsillo, incluyendo oro a mansalva, chicas de todos los pelajes, placeres sin medida ni fin. Total, ganar la apuesta que todos creen preciso hacer cuando despunta la adultez. Pero Pedro Julio Alicio, alias Renacuajo, dio por sentado que su objetivo es otro. Sus victorias son prendas cotidianas echadas a las alcantarillas por media humanidad, porque para él acertar, lo que se dice vencer la contienda por llegar a la cumbre le saca la lengua a los flashes, al tintineo de copas, a la primera página en el diario poniendo cara de autosuficiencia y mira este perfil etrusco que no es concha de ajo, como si Dios mismo te invitara a unas cervezas dándote a la vez palmaditas en la espalda.

Pedro Julio Alicio, Renacuajo para amigos y enemigos, tiene ojos en los poros, ve en las sombras que a pleno mediodía hacen de las suyas en cualquier esquina. Tengo por seguro que la película que lleva a cabo echa mano de trucos diferentes y vende una trama requetecompleja, de modo que seguirle la corriente cuesta una viruta de la cara, es decir, involucra haceres que para qué te cuento, total, si de todas formas lo vas a mandar a los infiernos.

Existen individuos que se pasan la existencia buscando el Vellocino de Oro, el Santo Grial y demás ocurrencias por el estilo. Yo creo, con mi batracio pariente, que es más complicado hallar la insignificancia, en esencia porque revolotea en rincones llenos de ruido y de gente, expuesta a la claridad de un día soleado.

Pedro Julio Alicio, un apestado con todas sus letras según los entendidos, asoma ahora en el lomo las más apetecibles cicatrices del toma y dame que implican mil andaduras por el mundo. Es un buscador, qué duda cabe, y lo mejor es que supera con largueza, casi en tono de señalamiento y burla, a cualquiera de nosotros por la razón sencilla de que al buscar siempre encuentra: el bueno para nada termina por hallar a cada instante. Si eso no es un triunfo por donde lo mires, entonces cuéntame una de vaqueros. Dime tú si no.


Roger Vilain  –  @rvilain1


 

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Columnista

Roger Vilain

Roger Vilain

Licenciado en Letras (ULA), Magister Scientiae en Filosofía (UCAB). Investigador del Centro de Investigaciones y Estudios en Literatura y Artes de la Universidad de Guayana. Autor de diversos trabajos especializados publicados en revistas nacionales e internacionales.