Política

El colapso de un país

La paralización o disminución importante del ritmo de una actividad. Así se define un colapso; nuestro país se encuentra con los signos vitales en rojo,  parece estar llegando a un callejón sin salida y el gobierno, quien es el llamado a resolver, no da alguna respuesta que sea palpable por los ciudadanos. Las noticias diarias no tienen nada de positivas, demandas internacionales contra el estado venezolano que se pierden, militares detenidos por tráfico de drogas con la gravedad de que son muy cercanos a los jerarcas del régimen, policías detenidos por estar involucrados en secuestros, homicidios o en casos de extorción; ante los problemas de agua y electricidad por solo dar un ejemplo, el gobierno alega que se debe al fenómeno de “El Niño” que mantiene en sequia a todos los embalses incluyendo al del Guri, el cual hace funcionar la central hidroeléctrica y ante esta coyuntura la salida del gobierno venezolano es que se disminuya el consumo y el que pueda, que autogenere su propia energía eléctrica.

Así tenemos pues, que los distintos aspectos de normal desenvolvimiento del país están totalmente distorsionados, otro aspecto que toca a muchas personas a diario, lo constituye la grave situación que vive la industria automotriz, la cual se encuentra  prácticamente paralizada, los concesionarios de las distintas marcas sobreviven efectuando los servicios que apenas pueden cubrir, la gente pasa semanas y meses buscando repuestos para sus vehículos que no se consiguen y de hacerlo les cuesta el equivalente a 4 o 5 meses de trabajo. Lo peor es que ante cualquier situación que es evaluada o criticada por entes o personas que no tienen la orientación oficialista, el estado venezolano tiene una respuesta inmediata, incluso por cadena nacional de radio y televisión, pero las respuestas que da, no son de ningún  modo satisfactorias, por el contrario, aun cuando los resultados de la peor política económica y social están a la vista, el gobierno sostiene y mantiene su posición inamovible, pretendiendo cada día hacer creer a los venezolanos que somos un país “Potencia”; y es allí cuando muchos nos preguntamos, ¿“Potencia” en qué?, ¿Será en destrucción de economías? o en producción de miseria.

Cosas tan impensables como el hecho de comprar fósforos y velas por terminal del número de cedula de identidad, ocurren en sitios del estado Aragua y créanme, son situaciones increíbles de pensar en estos tiempos, pero son la cruda realidad de que definitivamente las cosas no están bien. En zonas rurales de nuestro país la mayoría de las personas se mal acostumbraron a que el estado les diera todo, desde comida hasta dinero, al punto de que existen núcleos familiares enteros cuyos integrantes no trabajan ni producen nada, solo se mantienen esperando a que el paternalismo del estado les atienda sus necesidades. El común denominador en los sitios de concurrencia publica, son las conversaciones de todo lo mal que va el país, de lo pesado que se hace el sobrevivir en Venezuela en medio de la mal llamada Revolución del Siglo XXI; lo cierto y sin lugar a dudas, es que el país se encuentra en una recesión económica permanente y hay que buscar soluciones.

Es el modo de pensar de quien humildemente les escribe, que con la toma de decisiones sencillas quizás, se puede ir avanzando para salir de esta mega crisis en la que estamos inmersos, pero tiene que haber colaboración y disposición de todos, iniciando por el mismo gobierno que pareciera no querer dejarse ayudar; nuestro país aún tiene gran potencial para ofrecer en muchos aspectos, tenemos entre otras cosas: ubicación geográfica privilegiada, clima estable prácticamente todo el año, una enorme biodiversidad, una inmensa gama de recursos naturales y muchas, muchas cosas más. Lo que hace falta es voluntad política y el deseo de que las cosas realmente se encaminen por el sendero correcto, pero para que esto pase hay que dejar muchas cosas de lado, haciendo sacrificios de parte y parte para lograr el mejor destino para nuestro país. Yo estoy dispuesto, ¿lo estarán otros? Reflexionemos, así de simple y sencillo.


Reinaldo J. Aguilera R.  –  @raguilera68  –  @pjcontrolelecto


 

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Columnista

Reinaldo J. Aguilera R.

Reinaldo J. Aguilera R.

Abogado (USM), Profesor Universitario (UPEL), Máster en Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública (George Washington University/UCAB), Jubilado del Consejo Nacional Electoral (CNE), Coordinador Nacional Adjunto de Control Electoral del Movimiento Primero Justicia (MPJ), Articulista Digital.