Política

Una aproximación a la visibilidad

Esta mal mentada revolución, en 18 años de destrucción nacional, ha venido expresando un concepto que presentan como logro de la misma. He venido tratando de entender el significado y alcance de esta “visibilidad” para poder comentar a nuestros lectores en las líneas de esta semana.

La violencia y la agresión por parte de un “afortunado” grupo de venezolanos, contra desarmados ciudadanos, en condición de minusvalía, nos ha permitido –como lo ha hecho ante el mundo- descubrir qué “visibiliza” el  régimen y cuál es el alcance de esta “visibilidad”.

Ciertamente, la represión brutal de los órganos de seguridad del estado, ha sido pública y notoria. El “asesinato” de jóvenes manifestantes en un sinnúmero de protestas de calle a lo largo y ancho del país es  una nueva demostración del abusivo uso de la fuerza pública. Sumado a ello el ataque a cualquier ciudadano que se encuentre en las citadas protestas.

La disparidad entre el uso de armamento no autorizado contra civiles desarmados es una muestra de la reprobable actuación  de algunos personeros de la Fuerza Armada Nacional (FAN), contra la sociedad civil. El Estatuto de Roma y las Convenciones Internacionales relativas a la Defensa de los Derechos Humanos condena tales actos. La violación de los DDHH no prescribe, lo hemos destacado en todas nuestras entregas.

Esto parece explicar el sentido y alcance de la “unión cívico-militar” –ampliamente mencionada por el finado comandante supremo. Habría que preguntarse a qué “civismo” refería el finado. Realmente el civismo parece  un “cliché”. En ninguna forma existe o ha existido tal alianza durante estos 18 años. Lo que estamos viendo –los hechos lo confirman- es el poderío militar criollo imponiéndose a la civilidad venezolana. Una vieja pelea escrita en nuestra historia desde el principio de la génesis venezolana. Ya en 1836, el padre del civismo criollo, el Dr. José María Vargas, tuvo sus históricas palabras contra Pedro Carujo, referidas al peso de la honorabilidad y el civismo sobre la fuerza militar y la violencia.

¡Qué triste página estamos escribiendo para nuestra historia Patria!

La lucha de nuestro patriota ejército no fue dirigida a recuperar el territorio Esequibo, entregado –tras pacto político- por el finado comandante supremo al gobierno comunista de Georgetown (Guyana).

¡Traición a la Patria!

Pero qué importancia podría tener para un estamento militar pleno de  prebendas, privilegios, rangos y condecoraciones sin haber concurrido a ninguna batalla en nuestra historia cintemporánea.

De esta “visibilidad” tendrán que rendir cuentas algún día ante Dios, la Patria, sus familias y el concierto internacional.

¿Cuánto cuesta a la nación este grupo de venezolanos? ¿Cuál es el aporte real y efectivo a la nación de este grupo de venezolanos que ahora obtendrán, según el régimen, más “presencia” constitucional, tras la nueva carta magna?

A todos nosotros nos toca reflexionar sobre estas cosas…


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.