Política

Paz en Colombia, paz en Venezuela

Esta semana hemos vivido en Latinoamérica un momento histórico que, probablemente cerrará las heridas de uno de los más largos conflictos armados del siglo XX. Digo probablemente pues, deberá el pueblo colombiano ratificar los términos del acuerdo de paz y, aceptar las disculpas y el perdón solicitado por los dirigentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), en sendos discursos emitidos por radio y televisión por parte del “comandante Timochenko” y el presidente de la hermana República Colombiana, Juan Manuel Santos.

Este evento de trascendencia histórica para la región se da en medio de un conjunto de cambios políticos dentro de Suramérica. Brasil, tras un juicio político, acaba de destituir a la presidenta Dilma Rousseff, por presuntas irregularidades en el manejo de fondos en PETROBRAS, la empresa estatal petrolera de esa nación. También, en Argentina, el cambio de régimen dio al traste con casi tres lustros de gobierno de los Kirchner, tras el voto popular que escogió a Mauricio Macri como nuevo presidente. En el caso de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, los tribunales han venido imputándola por diversos abusos en el poder durante su gestión como mandataria.

Este panorama nos mueve a la reflexión. Nuestro país está sumido en una actuación gubernamental reacia a su posible salida del poder. En efecto la paz, no proviene sólo del diálogo y la buena disposición de países mediadores para llegar a “acuerdos” en situaciones complicadas y aún dolorosas, como en el caso colombiano.

Sin embargo, en su agonía la “revolución del siglo XXI” ha hecho, viene haciendo y pretende hacer cuanto esté en sus posibilidades para tratar de imposibilitar cualquier consulta popular que le sea desfavorable, utilizando para ello a las instituciones del Estado

La suspensión de las elecciones regionales por parte de Consejo Nacional Electoral (CNE) es lógica visto en el contexto que referimos en el marco regional del párrafo anterior. Dichas elecciones regionales habrían cambiado a los deteriorados y desgastados líderes del régimen en más del 80%  de los estados del país. Es un efecto natural del triunfo de la Unidad Democrática el pasado 6 de diciembre y de la ineficacia de las políticas públicas: hambre, inflación, inseguridad….  Haber ganado la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional (AN)  tras 18 años de régimen chavista es realmente un duro golpe a la “revolución del siglo XXI”. La sentencia tras la cual el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) elimina los diputados electos por el estado Amazonas y la no convocatoria a elecciones en ese estado por el CNE en un tiempo perentorio es muestra más que evidente de la articulación estentórea de un régimen agonizante. La indefensión ciudadana es la regla en estos 18 años de despilfarro del erario público y de la degradación nacional.

¿Queda alguna salida? El referendo revocatorio es una posibilidad para evaluar la gestión del régimen. “Quien no la debe, no la teme” reza el refrán popular. Si el régimen del presidente Maduro cree en la “bondad” de sus medidas sociales, económicas y en los grandes avances “de la revolución del siglo XXI” vamos a evaluarlo. ¿No es la Constitución de 1999 que introduce el papel contralor del ciudadano?  La paz en la región no es mérito de un régimen o de un gobierno. La paz proviene de un espíritu en calma que ve con optimismo el futuro, no sólo el propio, sino el de las venideras generaciones. El Referendo Revocatorio en 2016 permitirá caminar con serenidad hacia la nueva travesía de la República en el siglo XXI. ¡Adelante!


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.