Política

Ni obrero, ni popular

Cada vez se oscurece más el panorama económico, político y social venezolano. Existen múltiples factores que dificultan una salida “inteligente” al gran dolor que aqueja a nuestro pueblo. La salida no es una mera solución burocrática. No basta con resolver o sustituir la incapacidad del régimen con nuevos nombres o liderazgos. Tristemente,  una respuesta electoral no constituye solución alguna en el estado actual de cosas criollo.

El régimen ha vendido durante años que su cercanía es producto de tener una incapaz cabeza obrera de gobierno y una aparatosa burocracia estatal “popular” de mera denominación. De esta forma,  la creación de ministerios populares, ni los ha acercado a los problemas de los ciudadanos, ni los ha resuelto. Para lo único que ha servido es para crear una base clientelar-partidista, para la asistencia a eventos políticos a costa de recursos del Estado, un gigantesco acto de malversación de fondos públicos, continuado y recurrente. Igualmente, esta misma estructura y sus famosos “puntos rojos” se constituirán en la enorme maquinaria electoral del régimen ante cualquier proceso comicial que se convoque. Hacer encuestas y consultar opiniones públicas sobre el tema electoral constituye un ejercicio inocuo para conversar por la tarde en los café. No demerito la actividad de los encuestadores, al contrario,  como investigador me veo en la obligación de acotar que, no podemos abstraernos de la gran fuerza del aparato burocrático estatal como maquinaria a la hora de presentar datos consultivos sobre este tema.

Lo cierto es que el régimen ha vendido su idea obrera y popular sin serlo en absoluto. No hay estructuras sindicales ni obreras. Lo que existen son sindicatos patronales partidistas, y, de popular  ni los “clap” han sido capaces de “matar el hambre” de millones de venezolanos. Este instrumento para “paliar el hambre” del pueblo se ha convertido en un “arma que dispara” contra los propios dirigentes locales del régimen quienes se corrompen repartiendo a sus familiares y amigos,  obviando al pueblo o localidad a la que pertenecen. Corrupción y hambre; ni pueblo, ni organizaciones sindicales.  La destrucción total de una organización social que sostiene a una patria moderna. Ante un panorama así, falta un paso más allá de la mera abstención electoral. La sociedad deberá responder con energía y valor ante el atroz futuro que parece venir. Tenemos la palabra.


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

Suscríbete a nuestro canal de Telegram aquí.

 

ElColumnero.com no se hace responsable, ni se solidariza, con las opiniones o aseveraciones que realicen los colaboradores en sus artículos de opinión.

 

Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.