Política

La tormenta bret

En estos días, Venezuela ha sido sorprendida por una tormenta tropical que, adentrándose en nuestro territorio pudiera, pero no fue el caso, haber causado toda clase de devastaciones. Si evaluamos desde el punto de vista meteorológico, parece que no fue así.

Sin embargo, no podemos decir lo mismo en el campo político, social y moral. Llevamos más de 84 días con la tormenta Bret en el pleno corazón de nuestro pueblo. En esta oportunidad, no como un fenómeno climático sino como la expresión de rechazo de una gloriosa ciudadanía –heredera de las gestas patrióticas independentistas- que, desde su sangre y su pasión brota la esperanza de libertad ante la opresión del régimen. Este fenómeno  lleva, como escribí, casi un centenar de días,  ha causado alrededor de 80 decesos, 3000 presos y una cantidad enorme de heridos; pero la población no se detiene, no hay miedo. Los actores políticos y sociales opuestos al régimen, la Unidad Democrática al frente, han venido manifestando el rechazo a las posturas gubernamentales que en el fondo atacan a la voluntad popular y rechazan la nueva mayoría política nacional. El rechazo a Maduro llega  hasta los sectores más arraigados del chavismo, apenas posee apoyo en 12% a nivel nacional, y sigue cayendo. Eso explica la última jugada del madurismo: la constituyente. Esta constituyente ha levantado a muchos más en contra de las  pretensiones de permanencia en el poder de Maduro. Es evidente que, una asamblea constituyente, sería un suicidio  para el régimen en estos momentos si se hiciera totalmente por elección popular dado el amplio rechazo que tiene entre los venezolanos. Sin embargo, se escogería poco más de quinientos diputados, sin suplentes, de los cuales la mitad son escogidos entre grupos comunales y sindicatos del PSUV, violando flagrantemente la Constitución Nacional, negando el voto universal, por lo que nunca la mayoría sería de la oposición.

La exigencia opositora está firme en su postura inicial, establecida desde la mesa de diálogo: apertura de un canal humanitario para medicinas y alimentos, convocatoria a los procesos eleccionarios pendientes o elecciones generales, liberación de los presos políticos y reconocimiento a la Asamblea Nacional electa en diciembre 2015 con dos tercios del cuerpo. Esto constituyó un espaldarazo real a la oposición venezolana por los electores en ese momento. Hoy sigue creciendo, constituyéndose la Unidad Democrática en una abrumadora tormenta de pasión republicana, de lucha por las libertades y derechos humanos fundamentales, así como la restitución plena de la democracia.

Quedan muchas páginas aún por escribir en esta lucha de calle que está cobrando demasiadas víctimas entre nuestra población, especialmente entre los más jóvenes.

En estos tiempos tormentosos, sólo cabe que los actores fundamentales evalúen el costo de sus acciones, sobre todo, en el campo de la violación de los derechos humanos. El ataque a civiles por parte órganos represivos del Estado constituye una suerte de acción que no prescribe en el tiempo y que no es negociable ante una supuesta transición política. En la historia de la transición de otros pueblos los actos de corrupción fueron dejados a un lado pero, la violación a los DDHH no fueron tolerados. Es como una regla. Los cuerpos militares de la FAN así como la PNB y sus superiores, en cada caso, deberían evaluar lo que están haciendo, a los ojos de Dios, de la Patria y de la historia. Estos últimos actores están en la mira de este pueblo heroico. Ellos tienen la acción y la palabra…


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.