Política

La gallina degollada

Horacio Quiroga, exquisito escritor uruguayo, quien vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX, nos regaló una de las más finas plumas en el arte del relato corto de horror, al mejor estilo latinoamericano, en comparación a los trabajos de Edgar Allan Poe, al norte de nuestro continente. De uno de sus relatos, tomamos prestado el título que traemos a nuestros lectores esta semana.

Nunca trabajamos en estas líneas conceptos tan terribles. Sin embargo, parece que los tiempos llaman a nuestra reflexión, para que  “viéndonos”,  tratemos de entender dónde nos encontramos, a qué nos parecemos o hasta dónde podemos llegar.

Ya lo hemos presentado en varios de nuestros escritos anteriores. La conformación de nuestra nación estuvo llena de insidias y atropellos que pareciera que trajeron como culmen la conformación esta suerte de estado forajido que revive las peores etapas republicanas, las cuales creíamos ya superadas por el tiempo y la civilidad. No obstante, no ha sido así. Hemos vuelto a la barbarie. El actual régimen, como les  incomoda que les califiquen, ha pretendido desmontar la cultura cívica del voto, arraigada durante la Venezuela “puntofijista”, como peyorativamente llaman al periodo de la democracia civil que rigió a nuestra patria desde 1959 a 1999. Pareciera que desmontarla ha sido su objetivo. Realizar unas elecciones vencidas en periodo como las regionales o municipales, no constituyen una dádiva del régimen a los ciudadanos, al contrario, es un deber del estado frente a los electores.

Además, bien menciono, “regionales  y municipales”. Las elecciones que el régimen debe a los venezolanos son de “gobernadores y consejos legislativos”, así como de “alcaldes y concejales”.  Bajo un adefesio del Consejo Nacional Electoral (CNE) se realizó, de espalda a los derechos de los electores, la escogencia de los ejecutivos regionales y ahora de los locales, a nivel municipal. Es decir, prorrogó a los diputados regionales en cada estado y concejales de cada municipio sin indicar hasta cuándo. Total, esto no es importante, pues el modelo electoral da para todo con una directiva del CNE completamente plegada al oficialismo. Esta burla al electorado, que tiene una larguísima experiencia y vivencia democrática, empieza a marcar el desánimo en los ciudadanos demostrado en la cada vez más baja concurrencia a los comicios electorales.

Como en el tristísimo cuento de Quiroga, somos los hijos de Venezuela, somos los hermanos discapacitados por la enfermedad de la abstención y la desidia, quienes vamos con velocidad a aniquilar nuestra democracia ante los ojos del mundo, bajo la fuerza y la codicia del tirano que nos oprime. Valgan para nosotros estas líneas como llamada a todos para encontrar, en nuestras muchas o pocas fuerzas, el sentido de estos tiempos que nos tocó vivir así como cuál ha de ser nuestro aporte a su salida.


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.