Política

El Dolor

En días pasados, tuve la oportunidad de ver una muestra de cine francés y de una de sus  obras tomé el nombre homónimo a nuestro título de esta entrega. Decidí poderle escribir a nuestros asiduos lectores por el significado y la similitud con nuestra triste y grave crisis venezolana actual. Visto desde la óptica del abandono y la desesperanza, en aquél –el film- en medio del final de la segunda Guerra Mundial, en una Francia ocupada por los nazis, tras el presidio y desaparición de los hombres de la resistencia por parte de los partidarios del régimen y los órganos alemanes ocupantes; la temible “Gestapo”, fuerza policial-militar con funciones de persecución a los ciudadanos libres, en una tierra y tiempo sin libertades.  Por un lado, puede parecer terrible la referencia expuesta; pero, por otro, es interesante hacer notar que aquello acabó. Concluyó en favor de la libertad y la paz. En favor del reencuentro y de la paz tan ansiada por quienes luchaban en contra de ideologías extremas, de separaciones forzadas y de la injusta prisión para sus connacionales.

En Venezuela, vivimos un panorama que no escapa en mucho a las luchas que, desde la “resistencia”, tuvieron esos pueblos europeos de mediados del siglo XX. Acá, miles de jóvenes abandonan su patria para, “batallar en el exilio” en busca de construir nuevos espacios de vida para ellos y sus familias; para a través de remesas, permitir con pequeñas cantidades de dólares, hacer más llevadera la vida de sus familiares, que quedaron en su país, tras la “guerra de un régimen opresor” y “usurpador” que denosta de todo aquello cuanto huela a libertad y democracia.

Ciertamente, hay una ocupación en Venezuela. La democracia no es el arte de permanecer impertérritamente en el poder, sin cambio alguno, ni de políticas económicas ni sociales. Veinte años de engaño, derroche, corrupción, populismo, destrucción de iniciativa privada etc., que ha devenido en lo que hoy vivimos: el dolor de un pueblo invadido por quienes desde el poder, pretenden imponerse ante el otro, ante el diferente…

La ruta que se ha venido planteado en los últimos meses suena sencilla pero a la vez es muy compleja. Terminar con la usurpación implica reconocer que el régimen ocupa un espacio que no le corresponde, es un “hueso duro de roer”. Toca repensar nuestra patria desde el dolor de tanta separación humana que inmerecidamente viven nuestros compatriotas y que debe concluir.

Esforcémonos por encontrar ese espacio de fin de estos tiempos… la segunda guerra y la ocupación nazi terminó, está también acabará… ¡Tengámoslo por seguro!

Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn

 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.