Política

El día después

Hemos tomado nuestro título de una película estadounidense de finales de la década de los 80: “The day after”. Sin embargo, queremos hacer referencia con éste, a un gigantesco hecho histórico, una proeza política protagonizada por el pueblo venezolano, justamente el 1 de septiembre. La Unidad Democrática, a pesar de la “guerra sicológica” trasmitida por los medios públicos; del cierre de vías de acceso a la capital de la República; y, los demás artilugios para obstaculizar la convocatoria y posterior concentración, logró el cometido: decenas de miles de mujeres y hombres se reunieron en Caracas para exigir: Referendo Revocatorio en 2016, liberación de los presos políticos y realización de las elecciones regionales este mismo año.

Al igual que la película señalada, la confrontación entre el poder popular, detentado mayoritariamente por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y el poder del gobierno, representado –óigase “representado”- por el poder económico del Estado y la fuerza de sus “organismos adláteres”: el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), fundamentalmente. Pareciera, igual que en el citado film, que un encuentro impredecible ocurriría entre ambos sectores. Sin embargo, la racionalidad y madurez política de los líderes de la Alternativa Democrática, produjo la concentración más grande y organizada de la historia contemporánea venezolana (escribimos estas líneas al fragor del retorno a casa tras la marcha; aún todo sigue en calma). La convocatoria de la Unidad Democrática ocurrió entre la Avenida Libertador y la Avenida Francisco de Miranda. Interesante mixtura de dos próceres, el Padre y el Precursor de la ruptura del yugo patrio. Valdrá la pena reflexionar el sentido de nuestra concentración entre tales avenidas.

El retorno a los hogares de la masa humana congregada muestra, el sentido de ciudadanía y la madurez, de un pueblo que sufre diariamente la inseguridad, la escasez y los avatares de la inflación y la ineptitud de un régimen trasnochado, permanentemente recordando la “guerrilla de los sesenta”, la “lucha armada latinoamericana”, el “imperialismo”…

La multitud del régimen se reunió en la Avenida Bolívar. Un grupo de venezolanos traídos de las oficinas públicas, previa firma y cédula, así como milicianos adscritos a las fuerzas del gobierno. Era de esperar. Una convocatoria “pagada con los fondos de los venezolanos”. Además, militantes políticos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) quienes lógicamente defienden su apoyo al presidente Maduro.

El 1 de septiembre ha sido una gesta emancipadora del miedo pretendido por el régimen. Ni el hambre, ni la escasez, ni la inflación pudieron con el aguerrido pueblo venezolano, descendiente de negros, indios, zambos y criollos que lucharon por liberar nuestra patria…

Vale la pena referir al ex presidente Lusinchi que dijo en una oportunidad: «…no me dejen ser un pobre poderoso solitario, incapaz de escuchar en la cima, la voz sabia del común…». Fue este ex presidente quien salió de Miraflores con la más alta popularidad de nuestra historia democrática. Dios quiera, que el régimen del presidente Maduro, sea capaz de “poner oído en tierra” para entender el significado del 1 de septiembre. Gran tarea que le toca a nuestro mandatario, para el día después…


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


 

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.