Política

¿Caridad o justicia? por @rafaelmartinezn

A nuestro amigo Lucio Segovia, por su lucha y recuperación…

Esta semana queremos acercarnos a nuestros lectores a través de la preocupación cotidiana de la salud pública y la necesidad de una estructura hospitalaria que, junto a programas de asistencia, permitan, en forma definiti­va, atender a un sinnúmero de compatriotas afectados por dolencias, desde las más triviales hasta las más cró­ni­cas o permanentes.

En Venezuela es insostenible conservar la salud. La capacidad hospitalaria, así como el estado actual de muchos quirófanos de nuestro sistema público de salud presentan un estado de contaminación, obsolescencia y abandono sin parangón. Pareciera que el ministerio del área observara con total indolencia el deterioro de su sector en detrimento de los sectores populares y del ciudadano común, beneficiario último del preciado servicio. Esto suena  espeluznante, pero no es todo el drama que vivimos.  No hay operaciones para niños ni individuos de tercera edad. Tampoco para afecciones como cáncer y otras tan comunes como costosas que hoy gracias a las nuevas tecnologías y avances médicos no deberían causar el deceso de nuestros conciuda­da­nos.  Sin embargo, la negligencia, por un lado, la indolencia por otro, se han convertido en el “vía crucis” de nuestros enfermos.

No es todo lo que padecemos. La ausencia, carencia o inexistencia de medicamentos para la compra mantiene en vilo a nuestros compatriotas.  Es imposible pensar en esta realidad sin hacerse eco del drama de tantos venezolanos que se encuentran ante el “muro” de la inexistencia de medicinas en los anaqueles de las cadenas farmacéuticas locales o las pequeñas boticas. Es común la respuesta: “no hay”, a la solicitud de un medicamento ante el boticario de turno.

No tener hospitales en condiciones. No adecuarlos a las tecnologías de punta, para atender a los enfermos con nuevos tratamientos. No poder acceder a estos tratamientos y medicinas para muchas enfermedades, ni en forma particular ni mediante programas del Seguro Social u otros, constituidos al efecto por el ministerio del área, se convierte en un grave escollo a sortear por parte de los ciudadanos de nuestra patria.

No es un acto de caridad por parte del magnánimo jefe de Estado de turno. Tampoco es una simple redistribución de la renta petrolera que toca a cada vene­zo­lano.  Es un acto de justicia inherente a los derechos fundamentales de cada persona humana.

Luchemos por nuestros derechos y exijamos a nuestros mandatarios su estricto  cumplimiento. Tenemos la pala­bra.


Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn


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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.