Política

Aprender de 2019

Entre nuestras familias aún se escucha la algarabía de los abrazos de feliz año y los incipientes festejos decembrinos. Cualquiera diría, entre tanta crisis económica e hiperinflación inducida por un modelo fracasado, cómo cabe un espacio para celebrar. Otros dirán que, caribeños al fin, los venezolanos hemos aprendido, y parece ser innato a nuestro gentilicio, que: al mal tiempo, buena cara. De esta forma, 2019 será un año para aprender, no me refiero en el plano metafísico u ontológico. La cantidad de acontecimientos que viviremos, lo novedoso de los mismos, las dificultades que de seguro habremos de pasar, nos rejonearán hasta el alma. Ello permitirá al país y a nuestros nacionales, dar un vuelco de timón y revertir la torpeza con que el régimen ha venido manejando la hacienda pública y los destinos de la nación.

El país como feudo. Uno de los graves y más prístinos errores de los grupos de izquierda trasnochada que asumieron el poder desde principios del siglo XX, ha sido considerar que, los cambios constituyen no sólo el discurso dominante sino que, la revolución “vino para quedarse”, craso error. Salvo honrosas excepciones, como el caso de Pepe Mujica en Uruguay, el resto de los mandatarios de esa ola política de miseria y corrupción que plagó la América Latina, sólo pensaron en la reelección, la propagación del modelo hegemónico y el financiamiento, extra continental inclusive, como el caso del partido podemos en España, de una revolución que se importaba al resto del mundo, pues “llegó para quedarse”.

Esa idea de feudo, defenestró a la clase política local, desmoronó el mundo industrial, agronómico y comercial local, generando nuevos “liderazgos” y “testaferros” de la riqueza nacional, bien amparada por las prebendas de Estado o bajo los ojos generosos del estamento militar, que no ejercía con tal fuerza su poderío desde épocas de las dictaduras criollas de mediados del siglo XX.  

El espacio hegemónico deconstruyó el orden de cosas que regía la economía nacional y, en eso, la “revolución” ha logrado hacer de Venezuela, otra cosa. Nunca más seremos lo que fuimos. De esta manera, nos tocará armarnos de valor para reinventar nuevas formas de asociación política y económica. Formas eficientes que respondan a unos tiempos variantes que deberán desmontar el entramado de alcabalas y fortines diseñados para los trámites oscuros, de espalda a los ciudadanos.

Que tengamos un feliz 2019, pero sin olvidar que, del aprendizaje que tengamos este año, dependerá la patria de las futuras generaciones.

Rafael Martínez N.  –  @rafaelmartinezn

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Columnista

Rafael Martínez Nestares

Rafael Martínez Nestares

Economista (UCV). Maestría en Planificación (CENDES). Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas. Articulista de El Universal en su versión digital. Fue Secretario General de Gobierno de la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Profesor Universitario. Presidente del Instituto de Estudios Iberoamericanos, en Caracas (Venezuela) y Editor-Asociado de las revistas arbitradas: Estudios Iberoamericanos y Arbitraje Universitario. Miembro del Programa de Promoción al Investigador. Miembro del Comité de Revistas de Ciencias Sociales de Iberoamérica.