Política

¿Y si esa “verdad” nos conviene?

Rafael Marrón G.
Escrito por Rafael Marrón G.

En política no existe ni el blanco puro ni el negro puro, los matices son más de los que el simplismo cree, y por eso con ella se enfrentan los hechos consumados, no se niegan, y su armas son la negociación y el diálogo. Y una estructura de poder se derriba desde adentro, no tirándole piedras a la fachada. Recuerden el caso Gorvachov. Lo contario es la voz de la guerra en la cual la irracionalidad asume y cualquiera puede matar a cualesquiera. Con el auto lanzamiento de la candidatura de Henry Falcón a la contienda electoral del 20 de mayo, apoyado por algunos partidos de oposición, el abstencionismo se ha levantado tronante: Falcón es un traidor, paradójicamente no lo era cuando presidió la campaña de Capriles y logró sumar los votos del chavismo disidente al caudal de la oposición, obteniendo una victoria frustrada, pero victoria electoral desde todos los ángulos, y aunque promete, de resultar electo, juramentarse ante la Asamblea Nacional. Sin embargo, voy a realizar un ejercicio especulativo, para lo cual concederé razón a una especulación del abstencionismo: Falcón es chavista. ¿Y si esa supuesta verdad nos conviene? Sacar a Maduro se ha convertido en cuestión de honor tanto para la Comunidad internacional, lo que preocupa a los amos de poder en Cuba, como para la oposición interna que ha desviado la culpa de las consecuencias de la práctica del  socialismo, porque es socialista,  hacia Maduro, cuyo nombre define la crisis económica y social y política que afecta al país, porque los socialistas son unas fieras personalizando el estercolero del socialismo,  así sus fracaso lógicos se deben, supuestamente, al voluntarismo que le es inherente pero que ellos, como la embarazada del viento, niegan:  fidelismo, allendismo, estalinismo, polpotismo, maoísmo y, ahora, madurismo. La emigración se ha activado para escapar de Maduro, no del socialismo. Y si Maduro se va, todo volverá a ser como antes. Este axioma es compartido por el chavismo de base. Sacar a Maduro es la solución. Por lo tanto, y especulo, lo amos del poder han decidido que, para aliviar las tensiones políticas y corregir el rumbo económico sin afectar la moral del auténtico culpable, es necesario que Maduro se vaya, cosa que Maduro, Cilia y los hermanitos Rodríguez se niegan a aceptar, por lo que fundaron otro partido político y se separaron del PSUV. Entonces los amos del poder lanzaron otro caimán del mismo pozo y más confiable que Diosdado, por estar este en la mira de los Halcones del Pentágono. Así que Falcón, sigo especulando, no es el candidato de Maduro, como sostienen los líderes opositores y del abstencionismo, sino del gobierno cubano. Y si gana las elecciones la orden a Tibisay, que extrañamente hace campaña por el voto que garantiza la derrota de Maduro, es reconocerle el triunfo. Falcón, entonces, liberará los presos políticos, dolarizará la economía – su única ventaja es que los gobiernos no pueden emitir moneda –  admitirá la ayuda humanitaria, desmontará el control de cambio, entre otras concesiones graciosas que  Raúl Castro permita – Díaz – Canel es uno de los “niños cantores” de Fidel – a cambio de seguir recibiendo petróleo y manteniendo su ejército de mercenarios en Venezuela. Y Maduro se irá a disfrutar las mieles del exilio dorado, en Cuba, Rusia o China, porque dudo que le guste Bolivia o Nicaragua y más nadie cobijaría su impunidad. En la especulación planteada no hace falta el voto opositor, Falcón ganará con el voto chavista y la buena voluntad del CNE, con una abstención del 60%.

¿Y si…?

Pero, suponiendo como cierto lo anterior y como duda razonable, ¿y si Falcón, que además de suboficial es también abogado con posgrado, resultara un caballo de Toya para el chavismo, como lo ha sido Lenín Moreno, cuyo nombre señala estirpe comunista, para las aspiraciones continuistas de Rafael Correa en Ecuador? Recordemos que López Contreras era gomecista.  Delgado Chalbaud, galleguista.  Carlos Andrés, betancurista.  ¿Qué pasaría, entonces si Falcón, con o sin apoyo del voto opositor, contra los pronósticos de las encuestas, gana las elecciones? ¿No sería político considerar que este hombre de izquierda, seguidor de Chávez por idealismo, y cuya defensa de las empresas Polar en Barquisimeto marcó el punto de ruptura con el chavismo cuando este proyecto estaba en su mejor momento, pueda significar la transición hacia el recate republicano, como lo fue López Contreras, verdadero padre de la democracia venezolana, en aquella hora singular de la política nacional? Conste que estoy especulando.

¿Y si quien decide es el elector?

Vamos a seguir suponiendo: Falcón es un monigote adquirido por Maduro & Cia para “legitimar” las elecciones. Pero resulta que Falcón está en campaña, está ofreciendo el oro y el moro, y el pueblo indignado contra Maduro lo está escuchando. ¿Y si el pueblo se “entuba” a motu proprio y elige a Falcón y el CNE, como todos pronostican, le roba el resultado? ¿No es posible pensar que este sea el detonante del alzamiento popular que se espera por generación espontánea, dirigido por un militar sin los escrúpulos morales de Capriles? ¿No sería más conveniente para el liderazgo opositor considerar esta posibilidad y prepararse para actuar en consecuencia, en lugar de refugiarse en la abstención, un repliegue sin contenido político ni táctico, que, de darse como los abstencionistas esperan, facilitaría el triunfo de Maduro condenando alegremente a Venezuela a seis años más de sufrimiento?, porque intervención extranjera no hay. Y el “levántate pueblo” lo desmonta el carné de la patria. ¿Y si como se espera por allí, llega un alza de los precios del petróleo?

En conclusión  

España acaba de dar un ejemplo de la realidad contundente de las relaciones diplomáticas de la actualidad: obedecen a intereses comerciales. Y los de la empresa español Total están por encima de los deseos políticos de los venezolanos esperanzados, y su embajador lo expresó con clara e inteligible voz: los problemas de Venezuela lo deben solucionar los venezolanos. Lo mismo está pasando con Panamá, Colombia está a punto de cambiar de gobierno, y López Obrador, el Maduro de México, ganará las elecciones, los intereses crematísticos carecen de escrúpulos. Y esa retórica de “no reconocer el resultado del 20M”, gane quien gane,  lo creeré cuando vea a embajadores y empresas abandonando el país. Así que, seguimos enviando a nuestros jóvenes a la aventura épica de morir por la patria, obtenemos armas y nos lanzamos a la guerra civil, sin garantía alguna de ganar, o perfeccionamos la lucha política interna – Falcón es candidato porque en la MUD no se pudo lograr un consenso para una candidatura unitaria, esa  la verdad – por supuesto que esto  no complace a las barras, que aplauden la entrega insensata de la gobernación del Zulia obviando que París bien vale una misa.  El 20 de mayo habrá elecciones adelantadas, tal como lo exigió la MUD durante los últimos años, votar o no votar no es un dilema, es una decisión personal. Cada uno con su cadaunada, como dice un amigo mío.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG


 

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Rafael Marrón G.

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Escritor. Columnista. Productor radial