Política

«Represión en GAS DEL BUENO traducida» por @RafaelMarronG

CAR11. CARACAS (VENEZUELA), 27/02/2014.- Un joven se enfrenta a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB)durante una protesta contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro hoy, jueves 27 de febrero del 2014, en Caracas (Venezuela). Venezuela se encuentra inmersa en una oleada de protestas desde que el pasado día 12 murieron tres jóvenes en actos de violencia tras una manifestación pacífica de estudiantes y opositores en Caracas. Hasta el momento, hay 13 muertos vinculados a las protestas, saldo que se eleva a 16 según versiones de prensa, y más de 150 heridos. EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ
Rafael Marrón G.
Escrito por Rafael Marrón G.

Indiscutiblemente que Nicolás Maduro respeta el legado de Chávez, sobre todo en cuanto  represión se refiere. Una de las 50 víctimas mortales de esta brutalidad gubernamental, condenada por el mundo entero, fue el joven periodista Miguel Castillo Bracho, sobrino del amigo José Miguel Tagliafico, exdirector fundador del Ecomuseo del Caroní, cuando este era, asesinado en una protesta en Las Mercedes, en Caracas. Y quizá el más monstruoso, aunque todos lo son, fue el arrollamiento de la joven estudiante de medicina Aliz Oriana Whaskier, de 25 años, por un conductor perteneciente al PSUV, que enfrenta 20 años de cárcel por homicidio en grado de frustración, deseo representar en ellos dos el inmenso dolor del pueblo venezolano por la pérdida de tantas vidas prometedoras, por la inconsciencia de un gobernante aferrado al poder por intereses ajenos a su responsabilidad con los venezolanos. Maduro y los voceros de su gobierno, civiles y militares, tratan de evadir la culpa, señalando e imputando agentes que no tienen ni idea del articulado constitucional que desestima “orden superior” para delegar la responsabilidad individual, y que actúan con saña singular, provocando la reacción de los manifestantes más exaltados, con la finalidad de justificar la escalada represiva, con el lamentable saldo que contabilizará la historia. Desde los inicios de esta perversión prepolítica, que entusiasmó al pueblo venezolano, he sostenido que había que tener cuidado con ese liderazgo irresponsable que decía a sus seguidores lo que podía hacer, y peor, que reducía la condición humana del adversario con cognomentos infamantes para que pudiera ser asesinado o humillado por sus fanáticos sin remordimiento alguno, pues se trataba de escuálidos, cosas, y no de personas. Eso explica la estupidez de los agentes del orden público que disparan bombas lacrimógenas, conociendo el efecto devastador de su impacto, directamente contra cabeza y pecho de los manifestantes para neutralizar por traumatismos, sabiendo que pueden ocasionar la muerte. Estos asesinos, porque actúan con alevosía y premeditación y hasta cobran por ello, que son venezolanos, es falso que sean cubanos, aunque alguno habrá, llegan al colmo del odio al cambiar las municiones disuasivas, por metras o esferas metálicas, como lo han demostrado los manifestantes. Porque el discurso de Maduro, como antes del disoluto Chávez, ha traducido a físico por el agente del orden o colectivo imbecil, que cree que está cumpliendo con su deber o defendiendo la revolución, que existe en su imaginario como una gesta militar heroica, cuando llegó al poder por un humilde y cotidiano evento electoral. La única revolución por decreto de la historia de la humanidad. A Maduro su alta investidura, en país democrático inserto en el respeto constitucional de los derechos humanos, lo obliga a ser ponderado en sus arengas políticas, porque ese agente, militar o civil, que lo escucha, carece de la formación intelectual adecuada para interpretarlas de manera objetiva y racional, y actuará de acuerdo a las pasiones que se le introyecten, y solo cuando este pobre peón desechable recibe la imputación es que se entera de que violó la ley.

Maduro acumula puntos

Una evidencia de la irracionalidad provocadora de Maduro, que no entiende que ese proyecto militarestatista fracasó y que quien lo adversa en la calle es el pueblo venezolano, es que acumula puntos para su desgracia internacional y nacional, como usar el suministro de alimentos como herramienta de coerción política; mantener presos políticos, incompatible con la democracia; anular la Asamblea Nacional por una medida cautelar insólita; aplazar elecciones constitucionales con excusas leguleyas; armar civiles  con equipos de guerra e impunidad; usar la inhabilitación política como penalidad, cuando esta es accesoria a la pena principal, según sentencia del TSJ número 151, del 25 de noviembre de 2009; convocar inconstitucionalmente a una constituyente sectaria de voto parcial, y el asesinato selectivo de jóvenes manifestantes, cuya autoría intelectual pudiera imputársele, a lo que se adjunta ahora la violación del precepto universal del Estado de Derecho, que ha soliviantado la paciencia de la opinión democrática internacional al procesar civiles en jurisdicción militar, violando el artículo 7 que establece que la Constitución es la ley suprema de la república, y, por ende, todo el ordenamiento jurídico le está subordinada, y los artículos 49 y 69 ordenan a los tribunales de la república respetar el debido proceso y amparar los derechos y garantías que la Constitución establece, entre ellas la garantía de la seguridad individual, según la cual «nadie podrá ser juzgado sino por sus jueces naturales», disposición que es la base del orden democrático y del estado de Derecho universal. La justicia militar es de naturaleza especial y se limita a delitos de corte militar cometidos por militares, lo que está claramente señalado en al artículo 261 de la Constitución, así que los civiles no están sometidos a las disposiciones del Código orgánico procesal militar. Diga lo que diga Padrino López, mutado en vocero de la represión, y su inspectora de tribunales, que incurre en ignorancia supina al declarar que “hay antecedentes de civiles juzgados por tribunales militares”, como si la violación a la Constitución generara jurisprudencia.

De la rebeldía a la ira incendiaria

La rebeldía inicial que exigía elecciones y que se tornó indignación ante la convocatoria a esa constituyente comunal y militar, auspiciada por lo más viciado del régimen, pasa ahora a iracunda manifestación de dolor por el asesinato de jóvenes, que ya parece un plan macabro para iniciar un genocidio en forma. Esa ira, como nuevo estandarte de la lucha, que incluirá nuevos actores que habían permanecido expectantes, rebasará, sin lugar a dudas, el aparato represivo del gobierno, lo que activará la suspensión de las garantías por conmoción interna y la prisión de líderes de oposición, con la intervención militar, que puede asumir una de dos alternativas, ocasionar la muerte a miles de ciudadanos, como esperaba Chávez con su Plan Ávila el 11A, lo que puede ser desastroso para Maduro, pues perdería el apoyo hasta de los chulos latinoamericanos y del Caribe y rusos y chinos, o, desobedecer la orden, como ocurrió el 11A, y Maduro se vea obligado a renunciar, como lo hizo Chávez, pero ahora por aplicación del artículo 350, que, como he expresado en artículo anterior, adquiere en estos momentos factibilidad operativa, lo que tendrá apoyo nacional e internacional irrestricto, pues Maduro, por seguir instrucciones de intereses antidemocráticos, se ha convertido en un desastre universal.

En conclusión

Luego de más de un mes de protestas ininterrumpidas, 50 asesinatos, centenares de heridos y un millar de prisioneros, la situación parece estar estancada. Marcha y represión y el mundo sigue andando. En cada marcha y cada día mueren uno o dos o tres jóvenes valores cuyas vidas truncadas dejan la incógnita de los que pudo ser y el dolor que no cesa. Mártires y héroes para el altar de la patria, cuando la patria sea. Ojala y valga la pena, dice un padre acongojado. Morir en la flor de la vida inútilmente es muy triste. El desgaste del gobierno es innegable y es cierto que está más debilitado que en el mes de marzo, pero sigue teniendo poder y mucho, allí están como muestra las imputaciones, en exceso inaudito, por “traición a la patria” y rebelión militar. El dinero en manos inescrupulosas deriva complicidad, lo que es igual a poder seguir mandando, porque ya Venezuela es ingobernable. La oposición se ha posicionado arrebatándole su ficción democrática y ganándose el apoyo mundial. En los barrios la gente también quiere cambio, aunque tiene miedo a perder lo poco que recibe, la coacción es muy fuerte y el sistema la llevó a un estado de castración dependiente, y por eso no se manifiesta, pero le ha dado la espalda electoral a Maduro y siente frustración por el fracaso de lo que fue esperanza. El lema Chávez vive le revuelve el estómago.  El discurso opositor debe comenzar a sembrar una nueva esperanza. En lenguaje llano y conmovedor. El pueblo de allí no entiende eufemismos ni de ideales constitucionales ni de repúblicas aéreas. Lo suyo es raspado y en blanco y negro. ¿Mientras tanto? Amanecerá y veremos si se hace realidad el último deseo de Miguel Castillo: “Pronto acabaremos con estos asesinos de sueños”. La lucha continúa.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG


 

 

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Rafael Marrón G.

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Escritor. Columnista. Productor radial