Política

De lo más orondo

Rafael Marrón G.
Escrito por Rafael Marrón G.

Las gráficas y videos de la marcha del 1S recorrieron el mundo demostrando que el descontento por la crisis producida por la ineptitud del gobierno es vertical, las zonas populares se volcaron a la calle en una riada humana. En un millón cien mil personas se calcula la participación que repletó tres avenidas y se paseó a sus anchas por el psiquiatrizado Municipio Libertador. En varias ciudades de Venezuela hubo réplicas de la protesta.  En Madrid la concentración de venezolanos que marcharon ese día, nos da una idea de la magnitud de nuestra diáspora. A Maduro le propinaron un cacerolazo con groserías en la Villa del Rosario, en La Isla de Margarita, territorio ultra chavista, que lo hizo correr a video desplegado por las redes sociales. El chavismo, sustantivo reducido a la godarria usufructuaria del poder político, traducido en el argot revolucionario como chance pa´robá con chapa, con el intento de contrastar con sus concentraciones de empleados públicos obligados, soldados y cubanos disfrazados y colectivos criminales, trata desesperadamente de  tapar el sol con un dedo. Pero lo singular es que, de lo más orondo, para usar una voz costumbrista, Maduro, como también su Banda Show, niega que su prepotencia previa fue causada por la alarma y miedo producido por los informes de inteligencia que le anunciaban que la muestra del rechazo a su gobierno sería histórica. Dispuso un operativo militar y policial de proporciones heroicas, ¡para defender la paz!, como si matar en nombre de la paz no fuera un absurdo, la paz se mantiene con suministros abundantes de boca y cuerpo y seguridad personal y pública, y con un gobierno eficaz que se dedique a lo suyo y deje en paz a la ciudadanía productiva, estudiosa y responsable, pero lo que ellos entienden por paz es complicidad, que los dejen robar en paz, abusar del poder en paz, criminalizar a la oposición en paz, violar la Constitución en paz, matar al pueblo de hambre en paz. Lo absurdo ha sido la constante de esta pobreza mental que se hizo del poder a través del más costoso error político de nuestra historia. Pero la estatura cívica de los convocados y el liderazgo democrático de la oposición, los dejó con sus matones frustrados, solo les quedó la alternativa de presentar en cadena nacional a un melancólico general explicando al vacío su épica develación de un golpe de estado vaporoso. Que no lo creyó nadie. Fábula que llegó al clímax del ridículo con la presentación oficial, con arreos imperiales al fondo, de un apilado montón de relucientes cacerolas made in China, sin un solo rasguño, y que decomisadas en arrojado operativo militar, digno de bautizar con su nombre la nueva promoción de oficiales, en el espontáneo cacerolazo de Villa Rosa contra el culpable directo y sin atenuantes del sufrimiento del pueblo más humilde, que apenas representa el esbozo social de lo que les espera. Su hinchada presunción no percibe el rumor intenso de la ira creciendo a su alrededor y sigue con la ostentación de su obesidad como símbolo de vida  opulenta, con sus vástagos ignorantes infamando al gentilicio por Europa y los Estados Unidos, donde son retratados adquiriendo, con los dólares que niegan a los venezolanos para importar medicinas, costosos caprichos de nuevos ricos, trayendo su comida desde Aruba en aviones del estado, y dilapidando millones de dólares en necedades banales y ridículas, como celebrar el cumpleaños de la carroña criminal Fidel Castro o en un contrasentido político llamado Cumbre de países no alineados, que contradictoriamente pregona el arribo del mundo multipolar, precisamente en Margarita, isla convertida por Maduro, por su ignorancia sobre la división territorial del país que desgobierna, en “estado”… pero de necesidad, como Venezuela entera, cuya realidad sigue siendo presentada, profusamente, por los medios de comunicación del planeta, con videos incontrastables por su indiscutible seriedad, y cuyo presidente del Banco Central ha sido considerado el peor del mundo por la revista Global Finace, y no puede ser sino el peor porque el comunismo solo encumbra lo inservible si incondicional. Pero la danza de los orondos convoca ruedas de prensa y reuniones de “alto nivel” con el cuerpo diplomático acreditado en el país, que sufre también los rigores de la inseguridad, el desabastecimiento y la inflación, que para, agosto ya llegaba al 332% que pulveriza el poder adquisitivo del salario, haciendo contraproducentes los demagógicos aumentos de sueldo, para informarles que los medios de comunicación son instrumentos de la “derecha podrida” para descalificar los “magníficos logros de la revolución”, aunque su propio Instituto Nacional de Estadísticas haya admitido públicamente el crecimiento de la pobreza. Pero la carcajada in pectore estalla cuando la oronda cancillera con el mayor desparpajo les asegura que la marcha del 1S fue un fracaso – ni treinta mil personas según el mitómano José el indecente – pasando por alto que en la memoria electrónica de los celulares de su audiencia están guardados los videos grabados en vivo desde sus penjáus y sedes de sus embajadas y  que estas fueron publicadas por la prensa de sus países de origen.

El sapo se infla hasta que revienta

De la manera más ufana el TSJ, un poder de segundo orden, desactiva a la Asamblea Nacional, ya con los salarios suspendidos, creando un vacío democrático y dejando sin representación al pueblo, en cuya voluntad reside la soberanía. Con esta decisión, Maduro, de lo más orondo, con apenas 12% de apoyo popular,  admite ser presidente de un inédito estado consorciado – Ejército, TSJ y yo – y espera que esa anomalía sea respetada por los países democráticos, como Brasil – “gobierno venezolano no merece respeto, porque es un régimen antidemocrático que desorganizó el país” – cuyo Senado defenestró a Dilma por una minucia comparada con los abusos del chavismo, so pena de calificarlos de “injerencistas”, con el mismo lenguaje de cabaretera con el que le mienta la madre a Ramos Allup en horario todo usuario. Irracionalidad pura. No percibe, como si estuviera detrás de la Cortina de hierro, como Fujimori en su momento, que el mundo de hoy es una aldea global de verdad, que hace imposible ocultar las violaciones a los derechos humanos a las cuales son tan afectos los astrosos dictadores que aún exponen al sol sus purulencias morales, convencidos de su misión absolutista. Ocho retrógrados orondos, amparados por siete insolventes y seis bayonetas sin visa, creen que pueden aplastar la vocación libertaria de millones. De lo más orondos.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG


 

 

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Escritor. Columnista. Productor radial