Política

¡Nueva legislación!; ¿para quién?

MIGUEL BAHACHILLE
Escrito por MIGUEL BAHACHILLE

En gobiernos autocráticos siempre “es posible” acomodar leyes para respaldar al “mandón de turno” aunque ello induzca a la rotura de los tradicionales preceptos democráticos. La “pericia jurídica” hurgada para hacerse de la ANC a través de un proceso falaz, convierte a ese espacio en un ente agarrotado carente de atributos y fecundidad democrática para redactar una nueva constitución. Hasta ahora lo único activado son “laudos despóticos inapelables” como adjudicarse funciones de la legítima Asamblea Nacional electa por más de 14 millones de votos, derogar leyes, dictar sentencias, designar y despedir funcionarios públicos elegidos democráticamente, etc. Patrón calcado de la más crasa coyuntura cubana. ¿Y el caos social instituido por el hambre e inseguridad?; ¡eso no importa, la revolución se debe a instancias metafísicas superiores!

El descenso forzado del número de medios críticos, corolario de un sistema despótico y represivo, gana terreno entre los radicales con haberes propios que no trabajan y pasan el tiempo escudriñándose el ombligo. La suspensión de los canales de noticias CNN, Caracol TV, RCN; además de radios, televisoras y prensas del país cuyo número se aproxima a 200 (49 de ellos este año), devela el perfil absolutista del gobierno que usa la represión “para todo”. No se da cuenta que la supresión de medios no esconde crudezas como la pobreza que envuelve al 82% de la población (Encovi-2016). Tratar de ocultar la realidad lo único que evidencia es la bancarrota moral de un sistema mendaz que reclama para sí “un socialismo justo” mientras el país se hunde.

Con o sin ANC, fracasó el plan marxista para instituir una sociedad adaptable al conformismo sin metas; a la miseria sin juicios razonados. El régimen no pide al venezolano que piense, observe y se desenvuelva en consecuencia, sino que actué en reciprocidad con una ANC la cual pensará y actuará por él. Algunos constituyentistas, sin saber cómo llegaron allí, creen inspirar bríos heroicos como signatarios de una nueva “Carta Magna”. Ignoran que el daño que causa ese irracional extravío abona a sus actores más débitos que loas.

El invento constituyente glorificado por sus actores, lejos de ayudar a suavizar los conflictos individuales y colectivos, induce a entrar en el dominio del oscurantismo sobre la cognición. La subscripción forzada de ese “contrato social” no hace que la pena de sus firmantes, por compartida, se convierta en media pena. Basta revisar los programas y textos educativos; aguzar los oídos al lenguaje oficialista, tomar nota de sus mensajes televisivos y radiales, para percatarse cómo la uniformidad del lenguaje está asentada en la más crasa tachadura marxista.

Dieciocho años de ostracismo y atraso no parece tiempo suficiente para que el oficialismo entienda que es imposible inducir el sentimiento y exaltación patriótica del pueblo a través de estatutos conferidos por triquiñuelas sobrevenidas y/o por la violencia. El 85% consideró innecesario modificar la actual constitución (Datanálisis, jun-117). La misma encuestadora refleja que para el mes de agosto se percibe un apoyo al PUSV sólo del 18%. En ese sentido, precisó que en la autodefinición política de “yo soy de oposición” se ubica en 47%, la de “soy chavista” está en 20%.

Pero la realidad del país no sólo se refleja en números. Basta recorrer cualquier calle, comercio o tomar un transporte público, para percibir el sentimiento de rechazo masivo a la actual gestión gubernativa. Aun así el régimen persiste con su plan destructivo que arrasa con la economía, la paz social, seguridad, salud, vías, turismo, ecología; servicios de Internet, telefonía, electricidad, agua y con toda la infraestructura del país. Esos son los temas críticos que interesan a la gente. ¿Constituyente para qué y para quiénes?


Miguel Bahachille  –  @MiguelBM29


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MIGUEL BAHACHILLE

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