Sociedad

La estatua en oro de Mao Zedong

Miguel Bahachille
Escrito por Miguel Bahachille

El hombre de todas las épocas y en culturas muy particulares tiende a sublimar a sus gobernantes para convertirlos en mitos que trasciendan el natural hado humano. ¡Hasta milagros hacen! El modo terrenal visible y tocable es «encarnándolos» en monolitos fulgurados en espacios públicos como museos, plazas, parques. Veamos:

Mao Tse-tung. ¡Mao tiene zapatos de oro! comentaban los visitantes de la provincia de Henan en China donde fue construida una estatua del líder comunista Mao Zedong recubierta en oro de 37 metros de alto. El pretendido homenaje de los habitantes de Henan, financistas de la obra, fue fugaz, duró muy poco. Las autoridades centrales decretaron su derribo «por no tener los permisos oficiales».

Algunos la calificaron como «algo bueno» porque traería turismo a una de las regiones más pobres de China. Otros, para rendir culto al auténtico padre de la nación; creador de equidad y justicia. No obstante este evento local, su imagen figura en la Plaza Tiananmen de Beijing y su rostro en billetes de bancos. El carácter mágico que algunos le atribuyen va contra el juicio de la mayoría dentro y fuera de China que hoy lo culpa de ser uno de los peores tiranos de la historia; causante de hambre, miseria y muerte de más de 70 millones de personas.

Ferdinand Marcos, Filipinas. Veintiún años de dictadura (1965-1986), estuvieron marcados por despotismo, represión y violación masiva de derechos humanos. Se revela luego que la llamada «revolución del poder popular» había transferido miles de millones de dólares de las arcas públicas a cuentas privadas y portafolios de inversiones en Estados Unidos y Suiza, entre otros. Su esposa Imelda se hizo célebre por los 2700 pares de calzados hallados en su armario. Ferdinand había ordenado construir su busto en concreto de 30 metros de alto en la falda de una colina que mira hacia el Mar del Sur de China. En 2002 la estatua fue estallada y convertida en ruina.

Enver Hoxha, Albania. Mandó a construir una estatua con su imagen en oro puro de 6 m en la Plaza Central de Tirana entre el Museo de Historia Nacional y el Banco de Albania. Se inauguró en 1988, tres años después de su deceso. En 1991 fue demolida por los estudiantesasí como otra de Stalin erigida en la misma plaza. Sin embargo su hija Pranvera consideró (1998) que su padre no había adecuadamente homenajeado; que Tirana debería estar adornada con una gran pirámide como mausoleo y museo para honrar la grandeza y altruismo de su padre. Se construye así el edificio más caro de Albania. A sus habitantes no les gustó la idea y el mausoleo fue convirtido en centro de convenciones y luego en una discoteca llamada «La Momia». Hoy está siendo restaurada para Teatro.

Saddam Hussein, Iraq. Entre 1970 y 1980 se inicia una campaña para esparcir su imagen por todo el país. Como todo dictador fundó una gran plaza (1986) en Bagdad para convocar concentraciones, celebrar triunfos e iluminar al pueblo con sus sabidurías. Erige un gran arco para glorificar la victoria, que nunca fue, contra Irán y un monumento al soldado desconocido que moribundo sostenía un escudo de 250 metros de diámetro. Todo Irak se llenó de estatuas de Saddam, pero una particular en la plaza Firdos (que significa Paraíso) de 12 metros de alto (2002) para festejar sus 62 años de edad. El mundo vio como fue abatida por el mismo pueblo que tanto lo alababa.

Saparmurat Niyazof. Tras la caída del Bloque Soviético, Niyazof, aspirante único, es «electo» presidente de Turkmenistán (1992). Decidió adoptar el nombre de Turkmenbashi que significa «padre de los turcoromanos». Casi todas las ciudades del país y más del 30% de las calles fueron bautizadas con el mismo nombre: (Turkmenbashi). Los billetes poseían su efigie así como el logo de los relojes, botellas de vodka, efectos alimenticios, etc. Cerró los hospitales fuera de la Capital pues bastaría que el enfermo se le acercara para sentir alivio. Sustituyó el Juramento Hipocrático por «Juramento a Turkmenbashi».

Obsesionado por su ego, ordenó construir varias estatuas de oro para honrarlo; otras con material fundido de un meteorito de 300 kilos. Llamó Turkmenbashi al primer mes del año. Como todo ente mesiánico debía escribir un libro (Ruhanama) con cánones morales y consejos para su pueblo. Lectura obligatoria en bibliotecas para no distraer al lector con «sandeces» como Platón, Aristóteles, Rousseau, Friedman, Darwin, etc. Memorizar el libro era requisito para graduarse en secundaria. Velaba su estatua particular (10 M). De no morir (2006) por fallo cardíaco, el país estaría anegado con su figura.

Joseph Stalin. La producción de estatuas con la figura de Satlin era una de las pocas cosas que abundaba, además de las armas, en la Unión Soviética. Proliferaron entre 1930 y 1956 por todo el Este de Europa. Una en particular de bronce fue erigida en el Parque Urbano de Budapest de 25 m de altura apoyada sobre una base de piedra de 4 metros de alto; sobre ésta una estructura de 8 metros alto y 18 de ancho como tribuna para oradores con la figura de Stalin imperioso, rígido, con mano derecha en el pecho. Los lados con relieves del pueblo húngaro alabando a su líder. El Monumento erigido en la era del Realismo Socialista estalinista, trataba de convencer al pueblo de las virtudes del Comunismo con loas del proletariado a Lenin y a otros comunistas de Europa Oriental.

Glosaba un periodista de Budapest: «Stalin ya estaba con nosotros; ahora estará aún más. Vigilará nuestro trabajo y con su sonrisa nos mostrará el camino. Me han dicho que en Moscú es costumbre visitar al Camarada Lenin en la Plaza Roja antes de comenzar o terminar cualquier tarea importante, sea para informarle o pedir consejo. Lo mismo ocurrirá aquí con la estatua del Camarada Stalin». Sin embargo tras su muerte (1953) el Realismo Socialista comenzó a declinar con los cambios políticos iniciados por Jruschev (1956) quien denunció el excesivo culto a la personalidad de Stalin.

En octubre de 1956 los húngaros divulgaron la denominada «16 demandas reivindicatorias»; entre ellas la destrucción de esa estatua. Cien mil personas la desmontaron dejando sólo sus botas en las que plantaron la bandera de Hungría. El tallado en bronce: «dirigente, maestro y mejor amigo de los húngaros», fue borrado del pedestal. Antes del derribe alguien puso un cartel sobre su boca: ¡Rusos, cuando Huyáis no me dejéis aquí! Mientras tiraban la estatua se oía el canto «¡Rusia, vete a casa!». Glosas insultantes se leían en los retazos del monolito. En el lugar (2006) fue edificado un Monumento para celebrar el cincuentenario de aquel suceso histórico.

Hugo Chávez. No es buena señal que ese síndrome haya sido copiado en Venezuela «para honrar» a un presidente electo por voto popular. La primera estatua de Chávez tamaño natural fue realizada por el escultor cubano Rafael Barrios e incorporada al Museo de Cera de La Habana compartiendo espacio con personajes históricos como Ernest Hemingway y José Martí.

En Venezuela una efigie pedestre en bronce de Chávez (2,20 m y 350 kg), elaborada por el poeta y escultor, Manuel Suescún, fue colocada en la Avenida Urdaneta de la ciudad de Mérida, específicamente en la Plazoleta de Corposalud.

El artista plástico Julio César Briceño publicó en Facebook la imagen de una escultura de Chávez de 3,20 m que había tallado. Lo definió como «nieto de la Mamavieja, descendiente de Maisanta, último hombre a caballo, aprendiz de artista y pelotero, cadete, comandante sublevado, jefe de Estado y político más influyente en Latinoamérica de entre siglos. Él merece una estatua que sea ícono en la historia de Venezuela y del mundo y lo rememore como el hombre que logró la integración de Latinoamérica».

En evocación al segundo año de su muerte, fue develada otra estatua en Mariara (3,80 metros) con sable en mano. La Alcaldía del Municipio Diego Ibarra hizo los honores con grandes discursos de «alabanzas patrióticas». Sus autores, Edgar Sales del cuerpo y Rafael Domínguez del rostro, también hicieron lo propio.

Entre otras, fue colocada su efigie jugando beisbol en el Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de la Defensa y otra escondida en el cerro Ávila junto a la de Simón Bolívar. Ahora se construye en Caracas el parque más grande de Venezuela (300 Hectáreas) cuya mejor cualidad no es dar esparcimiento al capitalino sino honrar al «héroe inmortal» llamándolo: Parque Hugo Chávez Frías. Asimismo ha sido develada otra estatua de Chávez frente al hotel Venetur de la Isla de Margarita inquiriendo elogios de los representantes de Países No Alineados.

Sólo el transcurso del tiempo puede calificar si una obra científica, literaria, personal, social o del carácter que sea, es merecedora o no de elevaciones que la inscriban en la memoria heroica de sus pueblos. Fuera de ese marco se registra como amaño simulado de fugaz duración. El mito, al igual que el prejuicio, incita a deformar la veracidad y principio de la historia de los pueblos que lo erigen. Utopías, egolatrías, codicias y heroísmos envueltos con sinos mágicos, sólo encarnan atrasos que a larga se develan por sus efectos ominosos. No importa si los lemas son cristalizados en mármol, cera, granito, bronce, acero u oro. Los héroes perduran por la bondad de sus obras no por íconos casuales.


Miguel Bahachille  –  @MiguelBM29


 

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