Política

Viviendo el siglo XVII

Luis D. Álvarez V.
Escrito por Luis D. Álvarez V.

Hay países que parecieran retroceder y mientras el resto del mundo, e incluso otros Estados de la región,  avanzan inexorablemente hacia el desarrollo y el progreso, estos quedan subyugados a etapas que han sido superadas con creces y que se pensaba solo aparecían en las obras de historia y en los anales de la memoria.

El absoluto control de la economía por parte de los militares y su presencia en el legislativo evidencian el marcado acento castrense del régimen en el que los integrantes de las fuerzas armadas gozan de unas prerrogativas de tal magnitud que les permite manejar discrecionalmente, sin que suene a exageración, todas las etapas de la vida de los ciudadanos, desde lo que pueden comer hasta las zonas en las que deben vivir.

En este tipo de regímenes es clara la puesta en práctica de mecanismos de represión que llevan a la aplicación de vulgares y dantescas formas de esclavitud moderna, flagelo que se pensaba erradicado casi en su totalidad, en las que los individuos son forzados a laborar en condiciones precarias bajo el pretexto de la necesidad de su trabajo en beneficio del Estado. Ir a trabajar a plantaciones, experimentos agrarios, industrias y hasta la casa de los personeros del régimen se vuelve cotidiano al mezclar macabramente la necesidad del Estado con las pretensiones de las directivas del partido de gobierno.

El marco lo completa una política de persecución que lleva sin limitaciones de ningún tipo a la clausura de periódicos,  a las detenciones arbitrarias y a ilegalizar partidos de oposición, limitando también cualquier asomo de participación ciudadana para fortalecer un sistema en el que el control de los alimentos, la violencia y el miedo son políticas públicas al servicio de la dominación. En esta última parte entra el manejo oficialista de las circunscripciones electorales y las cuotas, la inhabilitación de los adversarios y la aplicación de medidas judiciales con muy poca transparencia.

Triste la historia de Myanmar, país que paulatinamente y bajo la lucha democrática, constante y no violenta de la oposición ha comenzado a salir del grotesco gobierno militar que bajo el chantaje de decir que los civiles no tienen la experiencia para confrontar los problemas asumió el poder y convirtió a la empobrecida nación asiática en uno de los más aberrantes casos de violación de los derechos humanos. Tristemente hay otros países en los que la esclavitud moderna quiere aplicarse.


Luis D. Álvarez V.  –  @luisdalvarezva


 

 

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Columnista

Luis D. Álvarez V.

Luis D. Álvarez V.

Doctor en Ciencias Sociales (UCV). Magister en Ciencia Política (USB). Magister en Educación (Universidades Católica del Norte y Católica de Oriente en Colombia). Especialista en Sistemas y Procesos Electorales (UCV). Licenciado en Estudios Internacionales (UCV). Licenciado en Comunicación Social (UCAB). Licenciado en Educación mención Ciencias Sociales (UCAB). Articulista de La Voz, Prensa Gráfica, El Columnero y El Republicano Liberal. Conductor del espacio radial Sin Fronteras pero con Límites por Radio Sintonía 1420 am. Profesor Universitario (UCV y UCAB). Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Cursante del postdoctorado en Ciencias Sociales (UCV) y de la Especialización en Estudios Políticos y Constitucionales (Universidad de Medellín).