Sociedad

Sembrando libertad

Luis D. Álvarez V.
Escrito por Luis D. Álvarez V.

Esta semana, en el marco de las actividades conmemorativas por los sesenta años de la fundación del Instituto Cultural Venezolano Israelí (ICVI), tuvimos el inmenso honor de recibir un reconocimiento que encierra un enorme significado, pues nos participaron que en nuestro nombre se había sembrado un árbol en el bosque Rómulo Gallegos de Jerusalén.

Más allá de lo emotivo que tiene el galardón, no sólo por un trabajo de valores y principios, el que el árbol esté en un bosque que lleva el nombre del que sin lugar a dudas es el más vivo ejemplo de la lucha de la civilización contra la barbarie y de los sueños de un país educado y desarrollado, incrementa el regocijo, más aún en un país en el que los valores van en detrimento, mientras la carestía, el hambre y la falta de oportunidades se repotencian y avanzan de manera indetenible.

En un país de memoria corta y de visiones limitadas, que organizaciones como el Instituto Cultural Venezolano Israelí celebren seis décadas de existencia, evidencia que no todo está perdido y que los anhelos por investigar, crecer, comprender y vencer las falsedades, es factible.

El mismo día, el mundo vivía la tragedia del Chapecoense, un sorpresivo equipo brasileño que jugaría la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional de Medellín y que sufrió un accidente que acabó con la plantilla. Aunque el hecho generó la solidaridad de los colombianos, mostró la gallardía del equipo antioqueño que pidió que le dieran el título a su rival, enlutó al mundo y dejó en alto el sentido del presidente Temer y el canciller Serra, lo sucedido es una prueba más de cómo en algunos sectores, a quienes se atribuyen la falta de supervisión y el otorgamiento de permisos sin que se llenen los requisitos legales, los negocios están por encima de los principios y la vida no vale absolutamente nada cuando de lucrarse se trata.

Realidades como esas son las que terminan ratificando la falta que hace formarse, debatir e incluso soñar. Por ello, que entes como el ICVI se mantengan en la palestra promoviendo su trabajo es fundamental para recuperar el país que se quiere. La vida ha de ser como ese árbol que con lucha, principios y justicia germinará y tendrá como frutos la libertad. Si ese árbol está en un lugar que lleva el nombre del primer Presidente de Venezuela electo por votación universal, directa y secreta, los ánimos para luchar se incrementan cada vez más y los sueños de un país democrático se tornan cada día más cercanos.


Luis D. Álvarez V.  –  @luisdalvarezva


 

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Columnista

Luis D. Álvarez V.

Luis D. Álvarez V.

Doctor en Ciencias Sociales (UCV). Magister en Ciencia Política (USB). Magister en Educación (Universidades Católica del Norte y Católica de Oriente en Colombia). Especialista en Sistemas y Procesos Electorales (UCV). Licenciado en Estudios Internacionales (UCV). Licenciado en Comunicación Social (UCAB). Licenciado en Educación mención Ciencias Sociales (UCAB). Articulista de La Voz, Prensa Gráfica, El Columnero y El Republicano Liberal. Conductor del espacio radial Sin Fronteras pero con Límites por Radio Sintonía 1420 am. Profesor Universitario (UCV y UCAB). Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Cursante del postdoctorado en Ciencias Sociales (UCV) y de la Especialización en Estudios Políticos y Constitucionales (Universidad de Medellín).