Política

¿Unas elecciones libres perjudican al régimen?

Hay muchas cosas que abordar. En primer lugar, la única manera el régimen castrista permita presuntas “elecciones libres” sería adelantando las parlamentarias, pues en teoría son las que indica el calendario electoral, el régimen brincaría de emoción, pues sí la oposición acepta competir en estas circunstancias implicaría tácitamente el reconocimiento a los resultados de las últimas 5 elecciones, haría implícito el reconocimiento definitivo a la ANC y todo el andamiaje institucional que ha impuesto, hoy ilegal.

El concepto “libre” es muy amplio, conociendo la naturaleza del régimen, podría (siendo muy generosos con ellos) permitir candidaturas y partidos de oposición con mayor arraigo popular, anulando inhabilitaciones puntuales, ello buscando asegurar una participación importante. Sin embargo, el castrismo no da puntada sin dedal, dicha participación sería una ruleta rusa, pues mientras haya usurpación, ha quedado demostrado, difícilmente el venezolano vuelva a votar, la abstención es un mecanismo de defensa/rechazo contra instituciones públicas psuvizadas, corruptas e inservibles. En este factible escenario abstencionista el régimen, incluso, podría hacerse con la AN sin mayores esfuerzos.

Supongamos, el venezolano vote y nuevamente la oposición se alce con el parlamento nacional, no debemos olvidar antes de ser imputada con un inconstitucional desacato, en 2016 el actual TSJ anuló todos y cada uno de sus actos legislativos, lo cual podría ocurrir nuevamente. Esa AN no podría convocar una constituyente, las instituciones rojas rojitas le dirían “ya existe una”. Su labor contralora estará sujeta a que el Fiscal General y/o Contralor General de la República designados por la ANC, o el mismo TSJ rojo rojito acepten las denuncias y demás pruebas que el parlamento recabe y les remita. Además, con relación a los convenios internacionales suscritos por el presidente donde la CRBV exige la aprobación del parlamento, la ANC repotenciada podría modificar tal requerimiento una vez que se le haya reconocido su “legalidad”… dicho sea de paso, no olvidemos, el régimen obligará a los nuevos parlamentaros juramentarse (humillarse) ante la “Constituyente”… no habría vuelta atrás. 

Es de ilusos, por no usar la expresión que socializara Uslar Pietri, siquiera imaginar el régimen cederá el control sobre el CNE, al bombardear la AN con sus kamizake (fracción Psuv) y hacerse de los denominados “Diputados Clap”, anuló toda posibilidad que esa máxima instancia legislativa pueda escoger al órgano electoral, lo hará el TSJ. Sí algo tiene muy claro el chavismo son sus tres principales (des)atributos: Corrupción, talante autoritario castrista y cinismo para burlarse de sus propios seguidores y detractores fingiendo legalidad mientras pisotea todo espectro legal y legítimo.

El castrismo venezolano no es Maduro ni ningún poder aislado. Lo primero que hizo Chávez fue desinstitucionalizar la república, atornillar su élite, haciendo de cada ente del Estado un tentáculo del Psuv, por eso a 7 años de su muerte su proyecto castrista continúa intacto. El chavismo descansa en 3 pilares fundamentales; TSJ, CNE y FANB, jamás entregaría uno de estos 3 poderes, incluso, la ANC es opcional, dependiendo sí el Psuv puede controlar o no al parlamento o al ejecutivo nacional, es un comodín. El cese de la usurpación debe ser integral, completo, por separado sencillamente no cuenta.

Lo electoral con el chavismo en condiciones de usurpación es estéril, el castrismo venezolano es antónimo de buenas intenciones, basta recordar lo que ha hecho con la “constituyente” los diálogos, negociaciones, lo que acaba de perpetrar al permitírsele de buena fe su retorno a la Asamblea Nacional. Tras más de 20 años, el castrismo venezolano está al desnudo, tanto que es 100% predecible, finito

Leandro Rodríguez L. – @leandrotango

 

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Columnista

Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

nacido en Barquisimeto el 22 de septiembre de 1974, licenciado en ciencia política (politólogo) de la UFT 1997 especialista en participación ciudadana, análisis del entorno y procesos electorales.