Política

¡Que en 2020 lo electoral sea lo último!

En esta Venezuela antieconómica y antipolítica, de realidades extremadamente complejas, quienes desean lo electoral solo responden a dos interrogantes: La primera es que en más de 20 años de tragedia roja no han podido descifrar la naturaleza real del régimen, el castrismo, bien sea por ignorancia o inocencia. La segunda, es que estos apostadores poseen intereses furtivos, obtienen beneficios indecibles, principalmente, el mundo partidista que orbita alrededor de los presuntos procesos electorales promovidos por el castrismo venezolano, los cuales no ofrecen ni siquiera mínimas condiciones de legalidad ni espíritu democrático.

Los promotores de esta presunta vía electoral, indebidamente denominados “opositores”, como la oposición timoteana, parece olvidan lo electoral ya se ha probado infinidad de veces contra el régimen, los resultados han sido siempre los mismos: instituciones a las que restan competencias, recursos, facultades, las inhabilitan, les imponen “protectores”, incluso, los titulares de estas instituciones rescatadas por el pueblo son depuestos ilegalmente, perseguidos, encarcelados. Parece olvidan ya el castrismo venezolano se atrevió destituir 3 diputados legítimamente electos, declarar todos los actos nulos hasta imponer un inexistente desacato no solo al poder público más importante en una democracia, su parlamento, sino que además ha sido el poder publico más votado en toda la historia de nuestra nación, la AN 2015-2020.

La gran pregunta a estos falsos “paladines electorales” es la siguiente: ¿Qué puede hacer otro parlamento opositor contra una ANC, TSJ y demás poderes que, aparte de ilegales en su complexión, están secuestrados por el Psuv? Por otra parte, la ilegitimidad del régimen está suficientemente comprobada, al igual que su ilegalidad. Es decir, lo electoral es inoficioso, además que previsible al 100%.

Bolivia y Uruguay nos han dado una extraordinaria lección de cómo se debe votar, al final, fue la institucionalidad de esas naciones quiénes cuidaron, defendieron e impusieron la decisión real del pueblo ¿Ustedes creen que, de presentarse una vez más todas las irregularidades, ventajismo y demás artimañas electorales que utiliza el régimen, la ANC, TSJ, Fiscal General, Defensor del Pueblo, Fanb (profundamente chavista como confiesa su alto mando) y demás desinstitucionalidad venezolana, van defender el voto del pueblo? Obviamente no, así ha quedado demostrado hasta la saciedad, se impone el partido y sus líderes… como buena escuela cubana.

Parece también olvidan (o se hacen interesadamente los locos) que el castrismo venezolano ha sabido matar el voto, tanto que ni siquiera sus esclavos electorales han acudido a las pantomimas electorales celebradas desde 2017. El voto no premia, no castiga ni genera cambios en esta Venezuela desvenezolanizada, la abstención en el país es una reacción ciudadana ante instituciones ineptas, insensibles, psuvizadas. ¡Ojo! La abstención en Venezuela sobrepasa a la dirigencia política, sea enteramente democrática o chavista. Cualquier espejismo de proceso electoral que se realice en la nación con el castrismo en posición de poder usurpado tendrá un solo resultado previsible: ínfima participación y un chavismo artificialmente ganador. Lo importante aquí es comprender que así gane la oposición tampoco habría cambios, la desinstitucionalidad roja rojita los neutraliza inmediatamente… ¡Por eso la gente dejó de votar!

Olvídense del CNE, el régimen jamás de los jamases entregará uno de sus poderes pilares, pronto veremos el desenlace premeditado de la oposición timoteana que propuso la escogencia del CNE desde la AN… será el TSJ quien designe esos titulares alegando “desacato”. El régimen lo ha aseverado reiteradamente “no saldrá ni por las buenas ni por las malas” en consecuencia NINGÚN mecanismo democrático extirpará al cáncer castrista. Se necesita mucha determinación, coraje nacional y mediación internacional. Lo electoral es el ultimo paso luego de democratizar y constitucionalizar a Venezuela, antes, más allá de un error, es una traición.

Leandro Rodríguez L. – @leandrotango

 

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Columnista

Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

nacido en Barquisimeto el 22 de septiembre de 1974, licenciado en ciencia política (politólogo) de la UFT 1997 especialista en participación ciudadana, análisis del entorno y procesos electorales.