Política

Celebrar navidad ¿En serio?

Disculpen nuestra franqueza. Venezuela atraviesa el peor momento desde su nacimiento, no solo en lo económico, político o en lo social, fue arrastrada por senderos distantes a la democracia, de la constitucionalidad, nos expropiaron nuestros verdaderos próceres históricos, sus legados, no solo inventaron un “Bolívar socialista” sino hasta le deformaron el rostro, peor aún, nos han desvenezolanizado, nos inculcaron odios, costumbres, modus vivendi absolutamente ajenos a nuestra identidad, nuestra esencia.

En la pasada mañana del 23 de diciembre, observábamos un noticiero de televisión nacional, la periodista preguntaba a los transeúntes cómo estaban pasando estos días que se presumen festivos, todos, sin excepción, respondían con alguna queja o lamento, bien sea por los precios excesivamente altos, por los sueldos excesivamente bajos, por carencias cómo servicio de agua, electricidad, transporte, seguridad, pero lo que más nos conmovió fue apreciar cómo se les quebraba la voz cuando enviaban saludos a los seres queridos que emigraron en búsqueda de sustento para sus familias ¡Que drama!

A todas estas, la oposición continúa atada de manos, muda, se le hace tarde para comprender que la recuperación de Venezuela no pasa por un líder ni por partidos políticos, debe ser un trabajo de unión de todos los sectores nacionales, ojalá triunfe la sindéresis. Por el lado del régimen nada sorprende, continúa acentuando sus errores, el proyecto castrista sigue su rumbo aceleradamente.

¿Saben que es inhumano? Los pobres pensionados, que deberían disfrutar sus años dorados no esta pesadilla comunistoide, tienen pensiones miserables, están urgidos de alimentos y medicinas. Ahora, están siendo torturados cruelmente, les han dado un “medio Petro” que no saben cómo, cuándo ni dónde usarlo, es decir, en teoría, tienen ese dinero represado sin poder usarlo en medio de tantas necesidades ¡Que tortura!

Las estaciones de gasolina son el mejor ejemplo de este país desnaturalizado, efectivos de seguridad del Estado, quienes deberían impartir orden y ley, son quienes orquestan las “Colas VIP” obteniendo grandes dividendos, burlándose de quienes tienen largas horas o incluso días haciendo cola para surtirse del escaso combustible.

Los precios son un absurdo, en una misma cuadra puede conseguir el mismo producto en distintos precios muy diferentes, en Bolívares o en Dólares ¿A quién se le pide orden? ¿Con quién nos quejamos? el principal problema del país es que, al no existir institucionalidad, la autoridad es acomodaticia, parcial, subjetiva… es quien propicia el caos.

No hay familia en el país que no sufra por la diáspora, en esta fecha se sienten más las distancias, los esfuerzos, los sufrimientos, los vacíos. Es allí dónde el pueblo paga en carne propia la destructiva permisibilidad que ha tenido para con sus gobernantes y políticos en general. Se ve obligado huir del que probablemente sea (por sus riquezas, dimensiones y densidad poblacional) el país más rico del mundo, para trabajar en otras latitudes en labores que jamás pensaban les tocaría hacerlo, padeciendo todo tipo de adversidades que callan para no preocupar a los de aquí.

No hay salud, dejó de ser gratuita y eficiente, la educación prácticamente embrutece, adoctrina. Preguntamos ¿Qué hay que celebrar? Quienes puedan reunirse en familia disfruten esta tradicional unión porque no se sabe sí será la última, sí se volverán a ver. Donde haya niños tratemos de impregnarle alegría y mucho amor… pero en esta Venezuela desvenezolanizada ¡No hay absolutamente nada que celebrar

Leandro Rodríguez L. – @leandrotango

 

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Columnista

Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

nacido en Barquisimeto el 22 de septiembre de 1974, licenciado en ciencia política (politólogo) de la UFT 1997 especialista en participación ciudadana, análisis del entorno y procesos electorales.