Política

Cubazuela

JAIME M. TROBO
Escrito por JAIME M. TROBO

Los mecanismos de afirmación democrática, de alerta y disuasión para prevenir quiebres institucionales, procesos autoritarios que ingresen en un proceso de violación de Libertades, de DDHH y alejamiento del modelo de convivencia democrático se han revelado incapaces, puestos a prueba frente a la realidad.

Cuba y Venezuela, a los que, en el futuro, de acuerdo a esta lamentable constatación, pueden sumarse otros países de la región, son un claro ejemplo.

Sobre Cuba, no vamos a extendernos, no porque no sea grave la insensibilidad demostrada por la comunidad internacional y especialmente la latinoamericana frente a la violación de los DDHH y las Libertades. Al fin de cuentas el nepotismo castrista es parte del paisaje al que lamentablemente muchos se han acostumbrado y los Cubanos parecen ser una comunidad de segundo o tercer grado que no merecería vivir en una sociedad standard en materia de DDHH. Su influencia es notoria en la realidad venezolana. Sus objetivos y procedimientos se repiten fatalmente en la triste y elocuente realidad de la patria de Bolívar.

Venezuela, protagónico integrante de la realidad latinoamericana, adherente a varios y variados acuerdos regionales que han incluido como forma de afirmarla y preservarla, la llamada “cláusula democrática”, vive una gravísima crisis política y social y hoy sufre una “dictadura” como resultado de una sistemática agresión a los instrumentos e institutos republicanos, proceso incipiente desde hace más de 10 años. No tenemos dudas que la ruta autoritaria de Venezuela ha tenido mojones en los que la intolerancia, la utilización del estado para favorecer o castigar, según se comparta con el poderoso o no, la perversión del uso de las instituciones republicanas y su vaciamiento y la búsqueda de afirmación de un modelo ideológico exclusivista y totalizador, se ha cumplido inexorablemente.

Y ello ha ocurrido, ante la pasividad de importantes actores de la comunidad de países de la región, que mientras tanto impulsaban la inclusión de “clausulas democráticas” en los acuerdos que los obligan. La Carta Democrática de la OEA, la Cláusula Democrática de Mercosur, la Cláusula democrática de UNASUR, los propósitos democráticos de CELAC, ámbitos en los cuales se han ido redactando y profundizando sus textos en proporción inversa a la “des democratización” de Venezuela si se nos permite el neologismo.

¿Razones de que esto haya ocurrido? ¿Admiración por el Caudillo Hugo Chávez?, temor ante sus arrebatos?, genuflexión ante su poder económico y sus obsequios?, simpatía ante su demagogia “socialista” ?, negocios e intereses económicos partidarios o personales? Es posible que en estas categorías caigan los gestos de insensibilidad ante lo más grave que ocurre en Venezuela y es la ruptura de la convivencia, la sangría de la sociedad que produce el exilio, la desvalorización de los DDHH, la magistratura de la corrupción y las mafias y la hipoteca del futuro que llevará años saldar para el futuro.

Los instrumentos de prevención de ruptura democrática no han servido, no han funcionado, no han rendido como alertas y centinelas de las graves violaciones de DDHH y ruptura de las dinámicas republicanas. Esto debe hacernos reflexionar seriamente sobre la propia imagen que tenemos de nuestra región y lo cierto de las afirmaciones que somos una zona de paz y estable.

La realidad Venezolana interpela, duele, provoca y obliga.

En estas horas la dictadura continua la persecución más feroz que conoce la región después de la que se practica sistemáticamente en Cuba, y no hay dudas que las medidas que se van anunciando cotidianamente, resueltas por la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente que ha recogido todos poderes públicos, son orientadas, sugeridas y proyectadas por la inteligencia política y diplomática del régimen de los Castro.

El virus prendió. La enfermedad cunde, y el autoritarismo y la dictadura que parecían día a día alejadas de nuestra región vuelven a ser protagonistas.


Jaime Mario Trobo  –  @JaimeTrobo


 

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Columnista

JAIME M. TROBO

JAIME M. TROBO

Diputado del Parlamento de Uruguay. Ex Ministro. Ex Presidente de la Cámara de Diputados.