Salud Sociedad

«La rabia» por @deoliveira2112

Hernán De Oliveira
Escrito por Hernán De Oliveira

“La ira: un ácido que puede hacer más daño

al recipiente en la que se almacena

que en cualquier cosa sobre la que se vierte.”

Séneca

            ¿Cuántas veces en la vida no hemos sentido rabia? Y lo siguiente, ¿qué hemos hecho cuando sentimos rabia? La rabia, también denominado ira, enojo, molestia, cólera, aunque no son exactamente lo mismo, guardan similitud en tanto los estímulos que los propician y las valoraciones que hacemos de los mismos.

            Antes de proseguir, hay que destacar los principios y fundamentos de la emoción, partiendo que todo lo que sentimos es válido simplemente porque tienen carácter adaptativo, funcionan y sirven para poder trascender a otro nivel en la experiencia, en tanto son digeridas o metabolizadas, una vez comprendido los mensajes de lo vivido, podemos vivir en el mundo de una mejor manera.

            Sí lo que sentimos es válido por tener un carácter adaptativo, la rabia no escapa de este elemento. A esto lo enlazamos a la circunstancia donde todo lo que sentimos es el resultado de lo que pensamos, es decir, concluimos que lo que sentimos dependerá de la valoración y/o evaluación de la experiencia. Ninguna emoción aparece de forma gratuita en nuestra conducta.

            En el caso concreto de la rabia, si hacemos el ejercicio de recordar al menos cinco circunstancias en la que experimentamos rabia, todas guardarán en común al menos dos cosas: lo ocurrido nos parecerá injusto o el resultado no pasó como lo teníamos imaginado. Un ejemplo sería el que una persona que haya estudiado mucho para un examen, presenta y el resultado es una baja nota, de seguro sentiremos mucha molestia o rabia porque no era lo esperado. Aquí pueden ocurrir un par de elementos, o nos molestamos furibundamente contra el profesor porque nos puso una “nota injusta” o asumimos que cometimos errores y pedimos que el profesor nos dé una retroalimentación de lo ocurrido. Como se puede ver, en la misma situación podemos tener reacciones impulsivas o acciones adaptativas.

            Para determinar cuándo un comportamiento está ajustado a la realidad, es necesario tomar en cuenta que no todas las reacciones expresadas a partir de la rabia son categóricamente naturales, en consecuencia, algunas lo será y otras serán desproporcionadas y dañinas.

            Un ejemplo de ello sería “agarrar” una rabia contra el portero de una institución que no nos deja pasar “porque la tiene agarrada conmigo” y no consiente la solicitud. Si existe un horario y yo llego después de lo pautado, no tengo ningún derecho de quejarme por maltrato si soy yo el responsable del incumplimiento. La dificultad yace que estamos inmersos en una sociedad donde nos acostumbramos a responsabilizar a los Otros de nuestros resultados y en consecuencia, actuamos agresivamente para desquitarnos el malestar que causa sentir rabia.

            Existe en nuestro pensamiento una serie de filtros que por fuerza natural nos permite seleccionar una serie de estímulos y eventos para procesar una cantidad de información, cuyo resultado determinará nuestra actuación al respecto. Pero muchas veces estos filtros interfieren y generan pensamientos rabiosos que ejercen influencia en nuestra conducta de manera inadecuada y desadaptativa, a esto se le conoce como Distorsión Cognitiva, que no es otra cosa sino fallas en la lógica. Un ejemplo puede ser que el jefe me llamó la atención por un informe con errores, causando que sienta rabia por el asunto y evito hablar con él porque “de seguro me caerá a gritos y me botará del empleo”. Pero resulta que este jefe en su historial no ha expulsado a nadie y los llamados los hace en privado por citar un ejemplo. Si esto es así, es la persona que está sintiendo que el jefe “fue injusto” sin embargo, la realidad indica que no fue así, sino que la causa real de la molestia del sujeto del ejemplo es que se “sintió regañado y avergonzado” por algo debió comprender maduramente.

            La rabia es natural que sea percibida, luego es necesario que dependiendo del nivel de maduración afectiva que poseamos los individuos, podamos expresarla de forma responsable. Es válido enojarse ante un señalamiento injusto, por ejemplo, que un cajero acuse de no haber cancelado un producto cuando en realidad si lo hicimos, pero eso no nos da el derecho de golpearlo por la acusación.

            En resumen, ante la ira, hay que preguntarse si lo que estoy calificando como injusto, realmente lo sea, porque cabe la posibilidad de estar distorsionando la realidad. En consecuencia, decidir cuál acción tomar, que sea lo más proporcional y adaptativo posible. Es una decisión personal. Lo que sí es definitivo, es que permitir que permanezca sumergida la rabia en nuestros pensamientos, quedaremos enfermos hasta que decidamos procesarlo adecuadamente.


Hernán De Oliveira  –  @deoliveira2112


 

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Columnista

Hernán De Oliveira

Hernán De Oliveira

Psicólogo Mención Clínica Dinámica (UCV). Magister Scientiarum en Información y Comunicación para el Desarrollo (UCV). Coordinador Terapéutico del Programa Integral de Atención en Adicciones-Salud Chacao. Profesor Universitario en el Colegio Universitario "Prof. José Lorenzo Pérez Rodríguez".