Política

“Venezuela: un país en indigencia colectiva” por @angelruizoro

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Caminando por las calles de un país sumergido en la indigencia colectiva descubres que no hay oportunidades, que la miseria ha tocado la puerta de una clase media profesional empobrecida, que la gente muere por falta de medicamentos y que el hambre azota a la población.

Sin embargo, el grupo que controla el poder dispone de bienes y servicios para vivir plácidamente mientras el pueblo se hunde poco a poco en la mendicidad que el gobierno le propone, algunos presa de la desesperación o el miedo aceptan tan vulgar propuesta a cambio de una bolsa de comida o un depósito a través del tan ignominioso carnet de la patria.  Esta es la Venezuela de la revolución bolivariana.

El régimen sabe muy bien que “Si vives entre codornices es difícil que aprendas a volar como águila”, por esta razón procuran cortarles las alas a todo el que quiere volar alto.  De lo que se trata es que todos nos convirtamos en indigentes que dependamos de la benevolencia y las dadivas otorgadas a través del carnet del PSUV.  Para la dictadura ha sido un proceso lento pero efectivo mucha gente que se consideraba opositora al régimen han capitulado y sólo tratan de salvarse de la hecatombe.  El grupo que usurpa el poder de manera tramposa ha convertido un país lleno de riquezas en un yermo.

La verdad es que en la Venezuela de enero del 2018 el salario no alcanza para comer, mucho menos para pagar servicios básicos.  La Patria se postra ante la peor desolación de su historia contemporánea.  Aun así, surgen todavía algunas voces de esperanza que suenan vacías ante el desencanto y la miseria que vive el pueblo.

En cada familia hay un miembro que se ha marchado al exilio víctimas de las políticas del régimen, y este año el número sigue creciendo mientras el gobierno comienza a cerrar fronteras y hace cada vez más difícil la obtención de los documentos necesarios para salir legalmente y establecerse en otro país.  Y como entre los fines del gobierno está en hacer crecer la indigencia colectiva le ha puesto el ojo a las remesas que vienen de los familiares que están en el extranjero, aunque sea sólo para meter miedo.

Por otra parte, el régimen autoriza silenciosamente la venta de productos traídos de otros países a altos precios (importados por mafias de enchufados) y no ha adoptado ninguna medida efectiva para frenar la hiperinflación y la pérdida del poder adquisitivo del venezolano.

Es necesario pensar y accionar para evitar que el daño sea irreversible y afecte de forma indeleble a la mocedad.  Debemos postergar las diferencias y bajo una sola bandera de lucha rescatar nuestra patria del abismo en el que se encuentra.


Ángel Ruiz  –  @angelruizoro


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