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¿Unificar o no unificar yacimientos? por @capenalver

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La unificación de yacimientos surge como una solución para la explotación de reservas cuya extensión cubre territorio de dos países separados por límites políticos, pero que por geología comparten estos recursos.

Este proceso va más allá de la explotación en conjunto por parte de dos naciones ya que se ven involucradas cuestiones de soberanía, así como de disputas territoriales. En el mundo hay claros ejemplos de unificación algunos como la explotación conjunta de yacimientos del Mar del Norte por parte de Reino Unido y Noruega, así como el yacimiento South Pars compartido por Irán y Qatar, el gigante gasífero que por sí solo comprende el 8% de las reservas mundiales de gas natural.

En Venezuela, la legislación avala esta figura a través de la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos (1999) en sus artículos 20 y 21, así como en la Ley Orgánica de Hidrocarburos (2006) en sus artículos 42 y 43. Nuestro país comparte yacimientos de importancia estratégica:

Un caso exitoso: Plataforma Deltana

Ubicado en los límites con Trinidad y Tobago, cuenta con reservas de gas natural en costa afuera divididas en 5 bloques, que son esenciales para los planes que se tienen de convertir a Venezuela en una potencia gasífera a nivel mundial. Este es el único caso en el que se ha logrado de forma exitosa la explotación parcial en conjunto de un bloque, con proyección a un crecimiento continuo.

Actualmente el más grande de los yacimientos es Loran-Manatee, conocido del lado de Venezuela como bloque dos, que tiene 10,25 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas de reservas probadas y de las cuales Venezuela tiene 7,56 TCF (73,75%) y Trinidad 2,69 TCF (26,25%), es explotado por las empresas PDVSA que posee la mayoría accionaria junto a Chevron, de acuerdo a lo establecido en la legislación venezolana y lo acordado con Trinidad y Tobago.

Un caso a resolver: Guafita- La Victoria

Los campos Guafita- La Victoria, se ubican en el estado Apure en los límites del río Arauca que sirve como frontera de Venezuela y Colombia. Cuenta con un POES de 643MMBbls de crudo de 23º API que representa importantes reservas de crudo mediano para nuestro país, pero que, por ser un campo maduro, se han postergado los proyectos en esta zona, debido a la prioridad que posee actualmente la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO).

La situación de estos campos, debe ser traída al tapete ya que actualmente, estos están considerados como yacimientos agotados, cuya producción declinó de 150 mil barriles diarios en los años 90’s a solo 25 mil barriles en el año 2014. Sin embargo, ocurre un hecho curioso, y es que en el mismo año 2014 hubo un incremento de 3,23% en la producción de la estación Caño Limón Coveñas, la cual maneja la producción de este mismo yacimiento pero del lado colombiano. Este hecho puede ser parcialmente explicado como que se están drenando las reservas de nuestros yacimientos desde el extremo colombiano.

La solución más simple, es propiciar la explotación en conjunto de estos yacimientos por parte de PDVSA y ECOPETROL (empresa que opera estos campos en Colombia), ya que la estatal venezolana, no cuenta con un capital necesario que pueda ser destinado al levantamiento de producción en campos agotados sin descuidar las operaciones en la FPO y que se sustente con las condiciones actuales del mercado petrolero.

Un caso de soberanía: Stabroek

Este es quizás el caso más conocido y más sonado durante los últimos años con el descubrimiento del yacimiento Stabroek a través del pozo Liza- 1 por la empresa Exxon Mobil en aguas en disputa territorial entre los gobiernos de Guyana y Venezuela. En 2016 con la perforación del pozo Liza- 2 se estimaron unas reservas recuperables entre 800 y 1400 millones de barriles de crudo liviano.

 Este es quizás el caso más complejo, ya que, las concesiones de explotación fueron hechas por el gobierno de Guyana en un territorio en disputa desde el año 1810. Sin embargo, Guyana es considerado un Estado desde 1966, y realiza concesiones para la explotación de hidrocarburos ejerciendo su plena soberanía, a pesar de que los prospectos se encuentren en áreas reclamadas por otro país.

Los gobiernos venezolanas no han tenido políticas consecuentes con la disputa territorial con Guyana. Parte de esto se ejemplifica en la llamada “Quinta República” que, durante el gobierno de Hugo Chávez tuvo una postura conciliadora e incluso, puede ser considerada como entreguista al aceptar el Esequibo como parte de Guyana. Mientras que su sucesor, Nicolás Maduro se ha opuesto a esto, además de calificar como ilegal el descubrimiento de este yacimiento, aunque sin llevar este reclamo a medidas concretas.

A esto se debe agregar, que precisamente la empresa Exxon Mobil, operadora en Stabroek, se encuentra en una disputa legal ante la corte del CIADI contra el gobierno de Venezuela, por las expropiaciones realizadas por este último a los activos de la empresa en el área de Cerro Negro (actual bloque Carabobo) de la FPO.

Por ello, Venezuela debe decidir si seguir la lucha por un territorio en disputa o simplemente terminar de ceder ese espacio que ha permanecido en reclamación por más de 200 años. En caso de que el gobierno venezolano se decante por la primera opción y eventualmente consiga recuperar el Esequibo, la estrategia más pragmática para la explotación sería a través de la unificación de yacimientos, produciendo en conjunto con Guyana.

Cabe destacar que en caso de que Venezuela logre recuperar la Zona en Reclamación, se debería tratar con cuidado los casos de la cuenca Takatuque se encuentra en la frontera Guyana- Brasil, así como de distintos campos como el Eagle que ya han estado en disputas previas con Surinam.

En definitiva…

El gobierno y las instituciones venezolanas deben definir los lineamientos de sus políticas energéticas y territoriales a fin de sacar mayor provecho a las reservas compartidas que tenemos con países limítrofes. La unificación de yacimientos puede ser para Venezuela una medida que ayude al crecimiento de la industria petrolera, actualmente estancada, así como la consolidación del país como una potencia gasífera gracias a la optimización de los procedimientos técnicos, menor infraestructura, y menor número de pozos a perforar.


Carlos Peñalver  –  @capenalver


 

 

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