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«¿Qué pasa Diego Arria?» por Chipilo

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Lamentablemente los (des)propósitos del ex-gobernador de Caracas Diego Arria, tienen un marcado tinte populista y un excesivo gusto demagógico. Capriles precisamente aludió con sus palabras a un minoritario grupo de expatriados que dedican todo su tiempo y energía perniciosa a bombardear la oposición. Y poco importa si hay aciertos o errores, la critica raramente contructiva es la razón de ser de estos individuos. Las palabras de Capriles fueron exclusivamente para un segmento reducido de personas cuyas «posturas más radicales y partidarias de salidas heroicas y violentas, están ubicadas en la seguridad de la distancia» (palabras de Bruno Gallo).

Diego Arria, en un intento de astucia manipuladora o de ingenio táctico de bajo cuño, pretende ganarse el apoyo de los venezolanos en el exterior con una prédica anti-MUD. El apoyo popular que nunca consiguió con su invertebrada pre-candidatura presidencial dentro del país, ahora intenta buscarlo en la Venezuela extraterritorial con vídeos «made in maison.»

Y nuevamente, como era de esperarse, con Diego Arria se agitan los «valientes del exilio dorado»: esa minoría chillona y estridente que
reclama cómodamente desde una pantalla «queremos ya la cabeza de Maduro». Son los mismos empantuflados de siempre que desconocen el trabajo de militancia de base de las figuras visibles o anónimas de la variada oposición venezolana y que desprecian el contacto directo con la gente que sufre en los barrios una insoportable calidad de vida.

Es incompresible que un hombre con la importante trayectotia política de Arria, se deje obnubilar por el aspecto más sórdido de la apetencia por el poder. Quiere conquistar el corazón de la diáspora venezolana del modo que sea, cueste lo que cueste, insinuando que detrás de la detención del alcalde Antonio Ledezma y del líder político López, la responsabilidad de esas injustas prisiones son también culpa de Capriles. Sencillamente inconcebible las palabras irresponsables y la diatriba del señor Arria contra Henrique Capriles.

Sería absurdo negar que quienes tienen el oficio político (Capriles, López,Allup, Borges, Ledezma, Machado,Sanchez,Pizarro y otros) no hayan cometido errores. No ha sido nada fácil enfrentar el sadismo político de la banda chavista, pero transformar la crítica necesaria en odio con un desagradable sabor de ilimitada demagogia, es inaceptable. En eso anda Diego Arria y como bien lo dice Leonardo Padrón a propósito del oficio político «eso los hace muchas veces distanciarse del pulso real de la calle, patinar sobre el fango de su soberbia, perder el norte dentro de la brújula»

Soy venezolano, vivo en el exterior pero no comparto para nada las opiniones del señor Arria. Sus palabras no son otra cosa que un verdadero despropósito.

Para terminar, hago mías la palabras de Jean Maninat: «En la MUD seguimos confiando. Si se nos permite el lugar común, de no existir habría que inventarla, afortunadamente existe, acierta y se equivoca, pero ha sido un instrumento democrático eficaz para contener al régimen y hacer crecer sostenidamente la opción del cambio democrático en condiciones muy desiguales. Merece nuestro respeto y apoyo.»


Chipilo


 

 

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