Salud

Gracias al láser, los tatuajes ya no son para siempre

Carmen Beltrán
Escrito por Carmen Beltrán

El tatuaje trasciende la moda y se enraiza en el campo sociocultural, en tanto que la pintura del cuerpo, como forma de decoración directa difundida en todo tipo de culturas, se remonta al paleolítico. Se creía que podían proteger de enfermedades y contra los espíritus malignos, así como para suscitar miedo en el enemigo y adquirir mayor seguridad en sí mismos.

El hombre siempre ha intentado huir de la homogeneidad utilizando recursos como la pintura corporal, del tatuaje, de los ornamentos y del vestido: “embellecerse significa diferenciarse», indica Nicola Squicciarino en su libro El vestido habla: Consideraciones Psico-sociológicas sobre la indumentaria.

La palabra tatuaje tiene su origen en la forma «tatau», que significa «dibujo sobre la piel». El término fué registrado en Tahití por el explorador inglés James Cook y fue adoptado y a su vez modificado en las diversas lenguas europeas. Solamente con el tatuaje se realizó la aspiración de los pueblos primitivos de hacer permanentes las pinturas del cuerpo, sin la necesidad de renovarlas constantemente.

Entre la juventud actual ha vuelto a tomar fuerza este tipo de decorado, sobre todo  basados en la copia de las figuras que tienen personalidades famosas como los futbolistas, cantantes y actores.

Sin embargo esta tendencia ha generado ciertos conflictos. El más sencillo, pero  frustrante, es que el tatuaje quede feo, mal realizado o que la persona se canse del mismo. Por otra parte, ocurre  que algunas empresas consideran la presencia de tatuajes una limitante para la contratación de personal.

Los tatuajes también conllevan riesgos de transmisión de enfermedades infecto-contagiosas y de contaminación, dependiendo de las medidas de esterilización utilizados en el procedimiento, así como del nivel de pureza y tipo de pigmentos a usar. Este tipo de contingencia escapa del control médico y se consideran exclusivos de quien lo realiza.

Láseres especializados en tatuajes

La tecnología apunta una vez más a la resolución de los problemas, poniendo a la disposición del personal médico láseres específicos para remover distintos tipos y colores de pigmentos sin lesionar la piel. Estamos hablando de los láseres Q-switched, los cuales trabajan rompiendo las partículas grandes de pigmento, transformándolas en partículas microscópicas. Dichas partículas son encapsuladas por las células de defensa del organismo, retirándolas del área y desechándolas finalmente.

Para lograr este mecanismo de acción, dichos láseres trabajan en nanosegundos con niveles de energía elevados,  lo que asegura que no sucedan daños en la piel y, por tanto, no queden marcas o cicatrices. Es importante hacer del conocimiento de la gente que el uso de otros tipos de láseres como Erbio-yag o CO2 por si solos pueden ser eficaces para remover tatuajes, pero los riesgos de cicatrices anómalas son muy elevados.

El número de sesiones es variable dependiendo del tamaño, antigüedad, cantidad de pigmento y colores que tenga el tatuaje pero, generalmente se habla de un mínimo de 5 sesiones hasta 15 y 20 en los casos extremos .

Pueden trabajarse todos los colores excepto el blanco, ya que éste no es reconocido por la luz láser como pigmento diana. De igual manera, existen algunas medidas de preparación que deben indicarse a los pacientes antes de someterse al tratamiento como lo son:

  • no exponerse al sol durante las 3 semanas previas,
  • uso de despigmentante y protección solar indicados por el especialista en la zona a tratar,
  • el tatuaje debe tener al menos 1 año de realizado.

También es importante saber que este tratamiento está contraindicado a personas que tienen trastornos de la cicatrización como la formación de queloides, a quienes estén consumiendo medicamentos fotosensibilizantes y/o isotretinoína, así como a aquellos que sufren de problemas de coagulación. Por eso es de vital importancia realizarse este tipo de terapia con personal médico calificado y entrenado para tal fin.

Si se siguen las instrucciones debidas, podemos decir que: LOS TATUAJES YA NO SON PARA SIEMPRE.


Carmen Beltrán  –  @infobeltran


 

 

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Columnista

Carmen Beltrán

Carmen Beltrán

Médico Cirujano (UCV). Diplomado Internacional en Medicina Estética.
Máster en Láser y Fototerapia en Patología Dermatoestética (Centro de Estudios Colegiales del Colegio oficial de Médicos - Barcelona). Pionera en Ultherapy en Venezuela. Premio internacional IOCIM "Por su contribución médica a una mejor vida" 2012