Salud

Drenaje linfático durante y después del embarazo

Carmen Beltrán
Escrito por Carmen Beltrán

La linfa, conocida también como “sangre blanca”, es la encargada de transportar nutrientes a las células y recoger de ellas todos los desechos que han sido producidos por el organismo en su continuo funcionamiento metabólico, así como las bacterias, virus y otros contaminantes que ingresan a él. Este grupo de desechos se conocen con el nombre de “toxinas”.

Para lograr sus funciones, la linfa se distribuye mediante un sistema de vasos o conductos que tienen como puntos satélites de apoyo unos pequeños globitos conocidos como ganglios. Aún cuando suena como un sistema perfecto, el sistema linfático es altamente susceptible de padecer trastornos en su funcionalismo de transporte. Tal es así que está descrito que al menos el 70% de la población padece algún problema circulatorio relacionado con la linfa, conllevando a una congestión y acúmulo de toxinas en el organismo. Para tal situación no nos queda de otra que acudir al DRENAJE LINFATICO, que consiste en una serie de maniobras donde se ejercen presiones suaves, de forma segmentada y ascendente en diversas zonas del cuerpo. Esto puede lograrse mediante una técnica manual o asistida, mejor conocida como Presoterapia.

En el caso de la Presoterapia, las presiones están altamente controladas y calculadas según lo que se esté tratando, mediante un sistema computarizado que permite el inflado y desinflado de botas, brazos y cinta para abdomen, todas de tipo neumático. Esta técnica, aplicada en las embarazas, no produce ningún tipo de presión en el abdomen, solo en las extremidades

Drenaje linfático durante el embarazo

Está indicado durante las últimas fases del embarazo donde comúnmente se padece la retención de líquidos en pies, tobillos y manos, generando una sensación de pesadez y picor, así como la posibilidad de generar o agudizar dolencias en las regiones lumbar y pélvica. Según algunas investigaciones, el 65-71% de las mujeres gestantes sufre de dolores lumbares y/o pélvicos durante el embarazo. Dichas condiciones pueden llegar a ser tan molestas que logran impedir el desempeño diario, así como puede ser causante de ausencia laboral.

Las causas de edema o hinchazón durante el embarazo se deben a dos factores que inciden de forma simultánea: factores hormonales o factores mecánicos.

Los beneficios que aporta el drenaje linfático a la embarazada son muchos,  por lo que podría ser indicación fija por parte del obstetra. La presoterapia libera el estancamiento de líquidos, con la consecuente disminución del edema (hinchado), elimina las toxinas, refuerza el sistema inmunológico, restablece la circulación sanguínea y relaja cuerpo y mente.

Siempre debe consultarse con el obstetra antes de iniciar un plan de drenajes linfáticos ya que debe vigilarse si el malestar en los miembros inferiores y el edema son signos de un inicio de flebitis o una pre-eclampsia. También existen enfermedades en las cuales está contraindicado este tipo de terapias.

Adicionalmente se recomienda a las embarazadas no consumir mucha sal ni salsas tipo soya, inglesa o aderezos empacados. Deben igualmente hacer caminatas frecuentes y hacer uso de calzado apropiado. Se aconseja descansar del lado izquierdo para disminuir la compresión venosa y, por supuesto, controlar la ingesta calórica.

Drenaje linfático en el postparto, para recuperar la figura

Gracias a la “explosión hormonal” a la que se expone la mujer durante el embarazo, surgen consecuencias que se manifiestan cuando la gestación llega a su fin. Es entonces cuando  las mujeres comienzan a luchar para recuperar la figura que tenían antes de ser madres. La batalla es contra la flacidez, grasa acumulada y celulitis.

La flacidez es el resultado del estiramiento brusco de la piel acompañado de la destrucción de las fibras colágenas y elásticas por parte de las toxinas que afectan el metabolismo. Las toxinas igualmente impiden el libre flujo de agua y grasas, por lo que también originan la celulitis y la obesidad.

Al realizar el drenaje linfático, uno de los pocos tratamientos permitidos durante la lactancia y post parto temprano, se logra disminuir el porcentaje de toxinas retenidas, desechándolas del cuerpo con sus consecuentes beneficios tales como la regeneración celular, por lo que la piel puede mejorar su firmeza, tonicidad y recuperar su aspecto sano.

Todo esto conlleva a disminuir la presencia de la Celulitis y las adiposidades localizadas, moldeando la figura y mejorando al mismo tiempo la tan temida flacidez. También son conocidas sus virtudes en cuanto a la disminución de la fatiga, mejoramiento del sistema respiratorio y hasta brinda más vigor sexual.

Contraindicaciones

Si bien es un procedimiento bastante inocuo y no invasivo (a predominio el drenaje linfático asistido o Presoterapia), no escapa de tener algunas limitaciones en casos muy específicos como: Infecciones agudas bacterianas o virales, trombosis, flebitis o tromboflebitis, Insuficiencia cardíaca descompensada, tumoraciones malignas y masaje en abdomen durante el embarazo.


Carmen Beltrán  –  @infobeltran


 

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Columnista

Carmen Beltrán

Carmen Beltrán

Médico Cirujano (UCV). Diplomado Internacional en Medicina Estética.
Máster en Láser y Fototerapia en Patología Dermatoestética (Centro de Estudios Colegiales del Colegio oficial de Médicos - Barcelona). Pionera en Ultherapy en Venezuela. Premio internacional IOCIM "Por su contribución médica a una mejor vida" 2012