Política

CLAP, o las bolsas del hambre

Carlos E. Valero
Escrito por Carlos E. Valero

Viernes 03 de Junio de 2016, las calles del centro de Caracas amanecen con una fuerte presencia policial comenta un estudiante de la Universidad Central de Venezuela. Desde la noche del jueves corrían rumores que los “productos regulados” no serían vendidos en establecimientos de las Avenidas Fuerzas Armadas, Urdaneta, Sucre, Panteón, entre otras; producto de las manifestaciones que se evidenciaron la semana pasada por falta de alimentos. La preocupación comenzaba a hacerse eco de rumores cuando algunos denunciaban, que a partir de ese momento dichos productos serían solamente distribuidos a través de los consejos comunales en las llamadas “bolsas”. Durante la mañana del viernes los camiones de comida que llegaban a dichas avenidas eran re direccionados a un galpón dispuesto por el gobierno del Distrito Capital. Galpón que serviría de sede para la preparación de las bolsas que serían distribuidas por los consejos comunales de la zona.

Las protestas no se hicieron esperar, y las denuncias por las redes sociales no se quedaron atrás. Personas que se encontraban en las colas sentían frustración al ver que no podrían adquirir ningún producto ese día, reportaron varios medios de comunicación social. La justificación del gobierno para esta acción es acabar con las colas y con los bachaqueros, ¿pero será realmente efectiva? Estas bolsas, cuando están «resueltas», traen 4 kilos de harina de maíz precocida, 2 kilos de pasta, 1 kilo de leche, 1 kilo de azúcar, 1 kilo de caraotas y 2lts. de aceite. Este contenido puede variar, a veces faltan productos o los ponen incompletos. Ninguna familia puede vivir con el contenido de esas bolsas por un mes completo y mucho menos pretender estar bien alimentado con sólo esos productos, además de estar ausentes las proteínas también faltan los productos de higiene personal que no se encuentran dentro de estas bolsas del hambre. Como diría la niña del vídeo, «con esta bolsa no tengo champú».

El gobierno trata de darle un protagonismo a los consejos comunales, pero ¿cómo quedan aquellas zonas en las cuales nunca se conformaron dichos consejos? ¿O aquellas zonas donde ni siquiera se han realizado los censos de los que tanto hablan? Donde están los mecanismos de logística y distribución que van a permitir distribuir casa por casa estos productos? No se trata sólo de llenar bolsas y repartir con la lista armada por el Consejo Comunal. En tiempos de crisis y caos se crean espacios para aprovecharse de la necesidad del prójimo. Este mecanismo con seguridad será usado para buscar unos ingresos extras, lealtades políticas y hasta favores personales.

Es absurdo e irreal pretender sustituir los mecanismos tradicionales de distribución, supermercados, mercados de cielo abierto, pequeños comercios, bodegas y abastos, entre otros, por camaradas del partido que además tienen igual hambre y están acostumbrados a ver cómo la corrupción se ha hecho la dueña del aparato público.

Este nuevo sistema lamentablemente no resuelve la vida de hambre que estamos llevando los venezolanos, porque la destrucción del aparato productivo y la disminución de las importaciones no se resuelve con los CLAP. La incompetencia del gobierno de manejar la economía del país nos ha dejado en una situación crítica, la cual evidenciamos con los distintos saqueos y asaltos a los camiones que transportan los alimentos. Sin duda alguna el hambre apremia en los estómagos de los venezolanos. Nuestra Carta Magna es vulnerada por el gobierno a su antojo, y ahora le toco a los derechos alimentarios de los venezolanos. En Venezuela ya no se respeta el derecho a la alimentación, el derecho a libre determinación (elegir donde adquirir los alimentos), a la inclusión (si no participo en un consejo comunal, no tengo derecho a comer) y el derecho a la dignidad (proveerme de mis alimentos y mis necesidades). Lamentablemente estas medidas no acabarán ni muchos menos con los revendedores que de esta situación han hecho una fortuna.

Venezuela hoy vive una de las más grandes crisis económica, social y humanitaria de su época republicana. Entregar los alimentos que en este momento tanta falta hace a los venezolanos a grupos desorganizados de individuos es incitar sin duda alguna a la violencia colectiva. La corrupción no se combate con mayor burocracia o burlando a los sistemas tradicionales, se combate trabajando en contra de las contradicciones del sistema.

Venezuela no necesita una redistribución de sus alimentos a los CLAP, necesita una economía sana que sea capaz de proveer todos los bienes y servicios que se requieren, lo cual pasa por establecer reglas de juego clara, incentivos para producir e invertir, respeto a las normas, regulaciones e instituciones y corrección de la acumulación más grande de distorsiones de precios que se ha visto en la historia económica del país, empezando por el sistema cambiario. En fin, Venezuela requiere un cambio urgente de modelo y para ello, necesariamente habrá que revocar a Maduro.


Carlos Enrique Valero  –  @carlosvalero08


 

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Columnista

Carlos E. Valero

Carlos E. Valero

Politico. Politólogo (UCV). Diputado de Asamblea Nacional. Políticas públicas (IESA). Miembro del Partido UNT