Política

Soberana deuda

Antonio Rivas
Escrito por Antonio Rivas

El gobierno venezolano hizo todas las cosas que no deben hacerse nunca en materia financiera. No se necesita ser un economista para entenderlo. La combinación de destruir la fuente de ingreso, endeudarse desproporcionalmente y gastar más de lo que se tiene es simplemente un coctel suicida, o en este caso, un coctel asesino, pues es una nación entera la que ahora, y en el futuro, deberá pagar.

Es cosa típica de los comunistas destrozar las economías de los países que han gobernado. La retórica les sirve para llegar al poder pero no para tomar decisiones. Son esclavos de promesas huecas que pueden mantener a los pueblos adormecidos por décadas, hasta que el hambre los despierta. Desde el primer “¡exprópiese!” de Hugo Chávez, hasta la llegada del dólar a los 80 millones de bolívares (Bolívares de antes de Chávez), la ruta de destrucción de Venezuela por parte de la revolución chavista ha sido una línea recta, que hoy por hoy tiene a niños muriendo de desnutrición y a adultos comiendo de la basura.

Para hacer la situación aún más preocupante, el foco del gobierno hoy está en calmar a los acreedores y no en resolver la raíz de los problemas que nos trajeron hasta acá. Venezuela tiene una deuda emitida en forma de bonos por el orden de los 60 mil millones de dólares, mientras las reservas internacionales han caído a su nivel más bajo desde 1989, es decir, menos de 10 mil millones de dólares. Esto demandaría un cambio estructural de modelo económico para revertir los efectos calamitosos en un tiempo razonable; sin embargo, el gobierno solo atina a reunir a los tenedores de bonos para ofrecerles un patético circo de promesas de pago e insultos a Donald Trump. Es como si creyeran que la fórmula que les ha funcionado para obtener votos de sus ciegos seguidores les va a funcionar con los capitalistas del mundo.

La consecuencia es nefasta. El gobierno está pagando la deuda con más deuda. Por falta de liquidez está terminando de hipotecar el país y aumentando las promesas de pago del futuro. Esto redundará, no en una deuda soberana, como insiste en llamarla idiotamente Nicolás Maduro, sino en una soberana deuda que se multiplica sobre sí misma por tiempo aun indefinido. Luego, todas las irresponsabilidades criminales del chavismo serán pagadas por los que hoy son niños. Es como quien no teniendo ahorros y no queriendo trabajar, promete el trabajo de sus hijos para pagar la tarjeta de crédito con la que vive a placer. No concibo peor bajeza.

No hemos tocado fondo. Cada día que pasa con los chavistas definiendo el futuro económico de Venezuela es un día más de hundimiento, un día más de hambre, enfermedades y muerte, y un kilómetro más lejos el horizonte de la soberanía verdadera. Esta pesadilla ideada por Chávez debe terminar inmediatamente.


Antonio Rivas  –  @AntonioERivasR


 

 

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Columnista

Antonio Rivas

Antonio Rivas

Ingeniero de Producción USB. Venezolano en Panamá.