Política

La trampa del menos idiota

Antonio Rivas
Escrito por Antonio Rivas

Cosa curiosa resulta este efecto que causa Donald Trump en su carrera por la presidencia de los EEUU; es algo similar al efecto de Nicolás Maduro en la opinión pública en Venezuela. Algo que podría llamarse la trampa del menos idiota.

Es naturaleza humana querer reafirmar nuestra seguridad y nuestra autoestima haciendo una comparación selectiva con los demás o resolviendo cosas simples que han sido vendidas como complejas. Cualquier cosa que nos haga sentir más inteligentes siempre será bienvenida. Algo así como estos tests que circulan en redes sociales donde la gente resuelve sistemas de ecuaciones cuyas variables son frutas, o pruebas de atención y lógica numérica cuyo enunciado dice algo así como “solo para genios”. Es tentador resolver el acertijo y así convencernos de que somos parte de ese selecto grupo de llamados “genios”.

Algo parecido es escuchar las idioteces de Nicolás Maduro o las aberraciones de Donald Trump. Es tentador para los políticos no ponerse al lado del enano para verse más altos. Es sencillo verse inteligente atacando al que habla con pájaros y vocifera saludos a liceos y liceas. Es fácil mostrarse asertivo y ecuánime al lado del que pretende construir un muro de tres mil kilómetros para evitar la inmigración ilegal.

Se da entonces una simbiosis casi inadvertida entre líderes y opinión pública alrededor de estos personajes. Las propuestas, de hecho, quedan relegadas. Ni los líderes quien aventurarse a equivocarse sin necesidad, ni el público está particularmente interesado en escuchar una disertación acerca de lo mucho que hay que trabajar para resolver los problemas. Lo que cobra protagonismo es la última bufonada del payaso en cuestión y quién hace la aseveración más sagaz acerca de lo acontecido. ¿Para qué desgastarse en develar un plan estructurado de país con columnas sociales, políticas y económicas si con parecer menos idiota que el contrincante ya es suficiente?

Para ser justos, hay que decir que hay quien lo intenta. Existen políticos serios que han querido tomar el podio para proponer. Pero los titulares y las tendencias en las redes sociales sienten más apego a los escándalos, y estos son abundantes alrededor de quienes hacen tonterías queriendo, como Trump, o sin querer, como Maduro.

Así, por cada frase coherente que se lee de Capriles se lee veinte veces la misma estupidez de Maduro. Por cada analista resaltando el discurso de Hillary Clinton hay diez destruyendo el de Donald Trump. Es un poco de morbo, supongo, con el cual es el mismo público quien los coloca en el centro del huracán de la información, haciendo que sus contrincantes atraigan más luces estando cerca de ellos que estando deambulando por sí mismos. Mientras tanto, Donald Trump va embalado a convertirse el próximo presidente de los Estados Unidos y Nicolás Maduro, a pesar de todo, sigue siendo el presidente de Venezuela.


Antonio Rivas  –  @AntonioERivasR


 

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Columnista

Antonio Rivas

Antonio Rivas

Ingeniero de Producción USB. Venezolano en Panamá.