Política

Diciembre desde una cola

Antonio Rivas
Escrito por Antonio Rivas

La debacle se acelera. Las necesidades de la población pasaron de la escasez de carros nuevos a la escasez de pasta dental en varios años, y de ahí a no conseguir comida en un santiamén. El país va a la deriva y tres realidades disímiles hacen caminos paralelos: la cúpula del PSUV busca proteger su arca personal desentendiéndose de las labores de gobierno, los líderes de la MUD consiguen votos baratos, y el pueblo, desde las colas, ve diciembre detrás del precipicio.

La autocracia chavista está decapitada y sucumbe ante su propia ineptitud e inmoralidad. Fija entonces su norte en la protección de su patrimonio capitalista mal habido mientras agota los últimos cartuchos de patria y socialismo, mientras la inflación es incontrolable, caen los precios del petróleo, la escasez es general y la delincuencia está desbordada. Se les cierran los espacios, Cuba se abre al capitalismo, los otrora aliados se alinean con Guyana, el aire huele a saqueos y sus seguidores son cada vez más vocales en reclamar acciones. Pero ya no les importa, la premisa ahora es proteger las cuentas en Andorra y postular culpables para los historiadores.

Por su lado, la MUD aprovecha los vientos del desplome chavista para apuntar sus naves a una mayoría en el parlamento. Hablan con ahínco para clamar unidad y para atacar al gobierno. Hablan con cautela para proponer salidas. Equivocarse a destiempo puede dar oxígeno al enemigo y costar caro. El silencio selectivo y la paciencia son sus aliados. Luego de dieciséis años de segundos lugares tres meses no les parece tanto.

Pero diciembre desde una cola se ve lejos. Es hoy que el sol quema y la lluvia moja. Es hoy que se cansan las piernas. Es hoy que duelen las rodillas. Es hoy que los bebés lloran. Es hoy que la abuela necesita el remedio. Es hoy que los niños tienen que comer. Es hoy que la vida se está yendo en intentar no morir.

El hambre y la salud no pueden esperar a mañana. “Diciembre” parece una espera eterna, “El año que viene” suena indolente, y “En cambio antes” suena cruel. La espiral caótica humilla y empuja a los ciudadanos a condiciones en las que la democracia suena a hueco, y se acelera el caos.

No está escrito en la Constitución que el pueblo deba morir de hambre por respetar un resultado electoral cargado de vicios. No está escrito en la Constitución que demócrata es el que se deja humillar en silencio. Nicolás Maduro está obligado a renunciar y los venezolanos estamos obligados a exigírselo. El clamor debe ser unísono e impostergable, porque muchos de los que están en la cola ya en diciembre no estarán.


Antonio Rivas  –  @AntonioERivasR


 

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Columnista

Antonio Rivas

Antonio Rivas

Ingeniero de Producción USB. Venezolano en Panamá.