Política

La opción democrática

Dentro y fuera de Venezuela viene repitiéndose la perniciosa conseja de afirmar que los adversarios del actual régimen no presentan una oferta concreta de futuro, ni constituyen alternativa viable de gobierno. Nada más lejos de realidad.

El infundio presume que para ser opción de gobierno aquí hay que remedar el caudillismo y la demagogia a que se nos ha acostumbrado en el tiempo. El verdadero tema es de semántica.

Desde que comenzó el llamado “proceso” destructivo de la nación, quienes se resisten a sus disparates y abusos se han venido definiendo como “opositores“, por una tenaz resistencia ante las barbaridades de quienes no han hecho otra cosa que degradar todos los valores del país y de sus habitantes.

Ese error semántico implica que – como contraparte – quienes hoy destruyen a la nación son “proponentes“, cuando la realidad es al revés: Quienes no ofrecen alternativa de futuro son aquellos que hoy no hacen sino desolar, sin crear nada positivo; y la unión de quienes repudian el envilecimiento general de los últimos tiempos presenta la verdadera opción de vida y porvenir para todos los venezolanos.

No es una “oposición” sino la opción democrática la alternativa perfectamente viable para reemplazar la perversión que del sistema político, económico y social venezolano han hecho quienes hasta ahora vienen controlando los destinos de la nación.

La opción democrática implica tolerancia ante el disenso, libertad de expresión, y libertad de acción.  Conlleva respeto a la constitución, a las leyes y a los derechos individuales.

La opción democrática es separación e independencia de los poderes del Estado. Opción democrática también representa el respeto a la propiedad y a la iniciativa individual, el cese a la arbitrariedad, al abuso de poder, y al sectarismo mezquino y petulante en todo y para todo.

Tantos son los elementos que contrastan la verdadera democracia con totalitarismo represivo y sectario, que constituye un verdadero insulto a la inteligencia afirmar que quienes representan todo lo contrario al régimen neo-comunista no tienen oferta de futuro.

La mera desaparición de los abusos que caracterizan un régimen totalitario impuesto a la fuerza, el restablecimiento de la justicia, de las libertades y la transparencia, son de por sí la mejor alternativa para cuantos sufren las consecuencias de los actuales dislates. Se trata de erradicar todo lo que hoy nos divide y destruye.

Es fácil rectificar, abandonar la difusa etiqueta de “oposición“, y presentarnos de una buena vez como lo que verdaderamente somos: La opción democrática.  


Antonio A. Herrera-Vaillant  –  @herreravaillant


 

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Columnista

Antonio A. Herrera-Vaillant

Antonio A. Herrera-Vaillant

Analista Internacional. Historiador. Columnista de EL UNIVERSAL, NOTITARDE, EL IMPULSO, LA NACIÓN y EL TIEMPO. Asesor de empresas.