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“Exorcismo y purgante” por @herreravaillant

Lo que sucede en Venezuela no es nada nuevo. Es otro episodio más en una larga lucha entre civilización y barbarie, claramente ilustrada por el gran Rómulo Gallegos.

Los pioneros que con romántico idealismo promovieron la forja de las naciones libres del sur de las Américas inspiraron sus propuestas políticas, económicas y sociales en modelos de libertades y prosperidad de la declaración francesa de los derechos del hombre, y de la historia y Constitución de los Estados Unidos de América, con su declaración de derechos universales.

Intentaron construir instituciones estables, lograr un equilibrio de poderes, preservar libertades individuales y económicas, y obtener prosperidad para todos.

Trágicamente, al paralelo del civilizado proyecto liberal de los libertadores, surgió una tendencia bárbara de caudillismo militar absolutista y a su vez disociador: La prédica de odios y venganzas inspirada en la guillotina y la sanguinaria escabechina de Haití. Fue aquella guerra de castas y razas, dirigida por Boves y sus cuadrillas asesinas.

Esa demagógica y violenta tradición suma-cero de rencores, reconcomios y vindictas permeó en distintos sectores y estamentos, e irrumpió periódicamente en nuestra historia con personajes tan siniestros como Zamora y episodios como la devastadora Guerra Federal.

El más reciente asalto de aquellas viejas, venenosas y corrosivas prédicas ha sido el absolutismo disociador y vandálico impuesto aquí durante estos primeros años del siglo XXI, potenciado por un populismo socialista totalitario, apoyado en el más primitivo caudillismo castrense, armado del mayor “boom” petrolero que ha conocido la historia de Venezuela, y aliado a cuanta fuerza en el mundo promueve odio y violencia.

Por fortuna, una gran mayoría de población más educada, civilizada, moderna y decente se ha resistido tenazmente a este nuevo imperio de la barbarie; y la civilización lucha por imponerse de la mano de nuevas generaciones decididas a no perder su futuro a manos de los perennes fracasados del pasado.

Quizás sepan poco de historia muchos jóvenes que hoy luchan y dan sus vidas por una Venezuela mejor; tampoco la conocerán mucho esos bisoños tarugos que los mandan a reprimir – pero quiera Dios que toda la destrucción y sufrimiento de los últimos tiempos sirva de lección y exorcismo al maldito veneno de Boves.

Que sea aprendizaje y purgante, para que una nueva generación extirpe para siempre la ponzoña de Boves, Zamora y sus actuales secuaces “socialistas”, y que jamás vuelva a levantar su insidiosa cabeza en esta tierra de libertadores.


Antonio A. Herrera-Vaillant  –  @herreravaillant


 

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ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

Analista Internacional. Historiador. Columnista de EL UNIVERSAL, NOTITARDE, EL IMPULSO, LA NACIÓN y EL TIEMPO. Asesor de empresas.