Política

¿Tiempo para qué?

Ángel Arellano
Escrito por Ángel Arellano

Los medios sociales han “democratizado” el derecho a opinar a tal grado que cualquier títere con gorra emite pareceres sobre todo tipo de tema, desde la fusión del átomo hasta la inmortalidad del cangrejo. También son una especie de diván del psiquiatra, donde cualquiera puede desahogar sus buenos y malos humores, frustraciones y complejos.

No hay elucubración tan disparatada que no encuentre eco en sus conductos informativos.  Internet es una panacea tanto para quienes viven propalando teorías conspirativas como para quienes en realidad conspiran. Los desvaríos que allí emanan son tan persistentes y extendidos que ya se van volviendo un potente argumento contra el voto universal.

La actual experiencia venezolana – con la ausencia o mutismo de los principales medios formales de comunicación – es terreno proclive a toda suerte de delirio electrónico, sin límite alguno de ética, responsabilidad o simple sentido común.  Se han vuelto un torneo de disparates tanto del régimen, como de la oposición, y aún de la oposición a la oposición.

Surgen allí los pronunciamientos más inverosímiles, resistentes a cualquier argumento o raciocinio lógico. Uno muy persistente insiste en que el objetivo del régimen es “comprar tiempo”. Y uno se pregunta: ¿Comprar tiempo como para qué?

En una reciente intervención, el inteligente presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, comparó acertadamente a la hecatombe económica venezolana con una de bola de nieve que va creciendo mientras avanza hasta convertirse en un alud. Y es porque la desastrosa hiperinflación va moliendo hasta los más elementales vestigios de una sociedad viable y civilizada.

Cada día que pasa en esa realidad intensifica el desgaste de un régimen cuya principal arma y sostén ha sido la posibilidad de comprar conciencias y lealtades mercenarias. Sin correctivos económicos reales, viables, creíbles y sostenibles – el tiempo es el peor enemigo del supervivencia y futuro político de quienes han hecho de la perenne huida hacia adelante su estrategia central de gobierno.

Cada día se acerca más el momento en que hasta el aparato represivo termine colapsando al paso de la miseria generalizada.

Si a ver vamos, aún a riesgo de crueldad hacia esa masa que sufre los peores embates, el tiempo más bien favorece al movimiento democrático: Porque con cada día adicional con esta gente mandando aumenta el número de venezolanos para quienes “socialismo” se vuelve una mala palabra y cualquier otro tipo de “ismo” termina siendo insulto. En el 2018 lo veremos, con el favor de Dios.


Ángel Arellano  –  @angelarellano


 

 

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Columnista

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Lic. en Comunicación Social (USM). Maestría en Estudios Políticos y de Gobierno (UNIMET). Relacionista público. Profesor universitario.