Política

Homenaje al Dr. Antonio José Rondón Lugo

Ángel Arellano
Escrito por Ángel Arellano

De niño, mi mamá me llevaba a los operativos gratuitos del hospital de Clarines organizados por los médicos y enfermeras del pueblo, algunos médicos visitantes de Barcelona y el Dr. Rondón. El primer recuerdo que me viene a la memoria del Dr. Antonio José es en la calle San Antonio, empedrada, con una bajada un tanto pronunciada en cuyo pie se encuentra la casa de mi abuelo. Desde ahí, donde viví buena parte de mi infancia, miraba al Dr. Rondón cuando pasaba esmachetado para la casa de Arturo Armas. La mayoría de las veces venía de casa de Puringa, de Agustín y Celenia, o de visitar a los viejos amigos del Casco Central. Los amigos de toda la vida, a los que nunca olvidó.

  • Segundo, ¿cómo está la vaina? -le pegaba un grito a mi abuelo o al que estuviera en la puerta en ese momento.
  • Todo bien, ¿cómo está la familia doctor? -la respuesta de costumbre.
  • Bien, gracias a Dios -contestaba alegre un señor al que nunca le conocí un mal semblante, aun cuando sobre sus hombros caía la responsabilidad, entre otras cosas, de ser uno de los dermatólogos más prominentes del Continente, y otras tantas miles de causas en las que emprendió siempre con éxito.

El Dr. Rondón fue un hombre alegre de principio a fin. portada-libro-rondon-w-315x480Lo sostienen sus textos y la gente que lo quería. Abundante gente, no sólo de Venezuela, porque su obra en la medicina se regó como chispa en la pradera por todo el mundo.

El Dr. Rondón atendía a titirimundi. En la calle, en las consultas que organizaban en Clarines, en las jornadas médico asistenciales gratuitas a lo largo y ancho del país, en la universidad, en su casa. Era de esas personas incansables, ejemplo para la humanidad, en especial para la juventud de nuestro pueblo, tan golpeada por la falta de oportunidades y tan rezagada de la siembra de valores ciudadanos.

Dr. Antonio José Rondón Lugo

En 1955 el joven Antonio José egresó como Bachiller en Ciencias del Instituto Escuela-Caracas y ocho años después se convertirá en Médico Cirujano de la Universidad Central de Venezuela, institución que lo recibió como docente en 1966 para verlo desarrollar una brillante carrera científica. Participó en cientos de seminarios, conferencias y foros en todas partes. Ningún rincón del país le fue ajeno durante su labor como médico y arrojó luz en los foros del mundo explorando la dermatología. Orgullo nacional.

Lector a tiempo completo y poeta criollo, enamorado de la Cuenca del Unare, de Clarines, de la costumbre venezolana y de los recuerdos. Rondón fue un escritor muy fino, apasionado por la poesía, ese género de la literatura que Arturo Uslar Pietri calificó como el más complejo de todos. Publicó cientos de artículos y ensayos, 15 libros… Prosa y verso fueron los acompañantes de esa vida prolífica y fecunda que hoy intentamos homenajear con este pequeño artículo.

Clarines ha tenido muchos hijos ilustres. Bastantes. Para ser algo contemporáneos mencionaremos solo un gajo: el presidente Jaime Lusinchi, el maestro y escritor Rafael “Felo” Armas, el Premio Nacional de Literatura Alfredo Armas Alfonzo y el Dr. Antonio José Rondón Lugo, sobre cuya vida se pueden escribir varios libros y todavía quedar corto en el intento.

El luto invade a nuestro pueblo y la nostalgia se apodera de su gente. 10 de mayo de 2016, fecha muy triste porque Venezuela perdió a un médico honorable y un científico talentoso, y Clarines, perdió uno de sus emblemas. Del amor que el Dr. Rondón siempre manifestó por su terruño, recojo una frase que siempre logró conmovernos: “Clarines es río, es maya, pichiguey, es polvo, viento y sol: son sus calles de piedra, es correr en la iglesia, jugar ‘el tiempo’, ‘el quiminduñe’, el trompo, la laja, el gurrufío, ver bailar la zaranda, caminar en la procesión, es el sepulcro y luego la ausencia”.

Que descanse en paz.

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Ángel Arellano  –  @angelarellano


 

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Columnista

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Lic. en Comunicación Social (USM). Maestría en Estudios Políticos y de Gobierno (UNIMET). Relacionista público. Profesor universitario.