Política

Tiranía de lo cotidiano

Ana Cristina García

Al venezolano la cotidianidad se nos ha transformado en conductas tiránicas a lo largo y ancho. Honrando el contexto en que vivimos y aprendiendo bien el ejemplo recibido, la proliferación en el uso abusivo y despótico entre los coterráneos impacta, ensombrece y minimiza el sentir de la venezolanidad.

La forma como hoy es percibida el interés individual, se traduce en un canibalismo sin precedente. Lo que me lleva a insistir que el mayor daño que se le ha infringido a la sociedad venezolana es de orden moral y social. Es tanto lo que se ha socavado la confianza y la credibilidad del gobierno, que basta con que se presente alguna falla en algunos de los servicios o la carencia de un producto de la cesta básica o medicamentos, para que se inicie una debacle y los valores más excelsos sufran una corrida hasta desaparecer. Una especie de sombra se apodera al punto de no importar las consecuencias en adulterar productos para infantes, por mencionar una muestra, la misma crueldad presente cuando fallecen niños por falta de atención adecuada.

La ley de correspondencia no los recuerda con tal contundencia. “como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”, y se refleja en un comportamiento desde la convicción absoluta de que no habrá castigo, ejerciendo el poder que otorga el saberse en anarquía. Una sociedad que se ha visto en su mayoría sometida a un dominio excesivo, generado por la necesidad, la dependencia y la incertidumbre, y muchos de los que poseen la capacidad de ofrecer bienes y servicios, se han convertido igualmente en tiranos, exprimiendo los ya escasos recursos de sus clientes. El vender artículos, vencidos o modificados aún en detrimento del consumidor, no tiene que ver con inflación, habla de una corrupción que ha calado niveles importantes.

Una sociedad que se ha acostumbrado a sacar provecho del otro y de todo, con rapacidad y arbitrariedad, olvidándonos que en la cadena todos salimos perjudicados. Del mismo mecanismo que resentimos lo utilizamos en el día a día, como somos tratados así tratamos, entonces quién y cuándo hará la diferencia, en que momento comenzaremos hacerlo distinto o que lo detonará.

Debemos realizar máximos esfuerzos por entender nuevamente el concepto del bien común y deslindar como practica que el bien individual sea una forma de sustento estructurada en el pillaje. Definitivamente tenemos un trabajo de base por realizar, comenzando por concientizar y reconocernos.

Ana Cristina García  –  @accristina7

 

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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista