Sociedad

«Solo los muertos matan» por @accristina7

Ana Cristina García

En nuestro andar es frecuente escuchar a personas expresar que se sienten vacías, y es ese mismo vacío el que va experimentando transformaciones hasta convertirse en emociones inmanejables para muchos. Algunos se afianzan en ello para tomar decisiones que los impulsen a emprender un camino distinto luego de tantos tropiezos, para otros implica un pase de factura de mayor magnitud contra todo lo que represente y le recuerde lo que no poseen y que sienten con derecho;  entonces la vida debe pagar a través del daño a otros seres humanos, buscando una compensación que no tendrá lugar.

Se les ha muerto y posiblemente a temprana edad la ilusión, la inocencia, el propósito, los sueños, la seguridad, el derecho a aspirar un mejor futuro cuando cada día las condiciones de vida que enfrentan y la solo sobrevivencia atenta contra una visión diferente. La sociedad en que vivimos les niega ese derecho permanentemente y todo en su entorno les recuerda que son ciudadanos etiquetados de segunda o aún peor.

Referirse a hechos de este tipo resulta difícil y lo es aún más si consideramos a infantes ejerciendo ese alto grado de violencia y terror. Lo sucedido en las inmediaciones de Sabana Grande por menores de edad deja corta cualquier explicación o escrito que pretenda hacer reseña. No se puede hablar de gravedad porque la misma palabra no refleja el horror a manos de niños cuyo juguete son armas; sin contención, quizás intimidados u obligados, con la única intención de infringir daño para mantenerse. Es su lugar o el de otros con mayor viveza, es una iniciación que dará paso a adolescentes o adultos que veremos de reojos si llegaran a mayor edad, justificando posteriormente el castigo como si no fuesen producto de esta degradación.

No basta el asombro, ignorar lo acontecido o el paño de agua tibia No habrá una señal de la cruz que nos reconstruya lo rasgado en nuestra mente y corazón por lo sucedido. Estamos heridos, la sociedad venezolana está herida profundamente, nuestros niños han sido heridos de la forma más cruel que jamás alcanzamos a imaginar. Una gran labor de la desprotección, el maltrato, el fanatismo, la apatía, la política, la demagogia, el populismo salvaje, los pseudoliderazgo, el hambre, la miseria, el mensaje distorsionado, el desabastecimiento y la falta de oportunidades por una mejor vida en familia necesariamente presentes acompañadolos a las aulas de clases y no lanzandolos a las calles.

Venezuela no volverá a ser la misma, nuestra sociedad no volverá a ser la misma y nuestros niños merecen a esos hombres y mujeres que decidan librar las luchas que solo a ellos le pertenece, nuestros niños son solo eso, niños y no pueden hacer el trabajo que compete a los adultos. Esos adultos que hemos permitido que Venezuela sea lo que hoy es, la responsabilidad es de todos.

Se tienen que haber muerto muchas cosas dentro de un ser humano para no respetar la vida. Hoy entiendo que esos muertos ambulantes no tienen tamaño ni edad, y estoy obligada a canalizar esta tristeza que siento por mi país y por esos muertos que matan.


Ana Cristina García  –  @accristina7


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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista