Política Sociedad

No expropiable

Ana Cristina García

La interminable historia del ser humano, dentro del basto universo que su individualidad implica, lo conveniente, cambiante e interpretativo de sus prioridades nos permite exaltar un elemento común presente, su dignidad. La ciudadanía es medida en un contexto general, por unos resultados que aportan un comportamiento generador de bienestar y respeto. Racionalidad y consciencia como muro de contención ante lo que no representa equilibrio personal y colectivo.

Existen ciudadanos con la capacidad de defender lo que creen, pero también están dispuestos a cuestionar la funcionalidad de eso que creen. De alguna manera son los que comprenden las conexiones humanas y las dinámicas que se entrelazan en una sociedad con diversas tramas, narran esas realidades inconstantes que surgen continuamente. Entienden y allí lo importante, que en el ejercicio de su conducta, éstos constituyen una inmensa red de influencia donde la responsabilidad de sus actos impacta en otros, valoran ser modelos que invitan a la civilidad ante la proliferación de mensajes distorsionados.

Dimensionan y consideran no expropiable esa condición. En su ADN habita la titularidad y no hay mayor indemnización que una vista al presente, pasado y futuro reconocible y confortada en la transparencia de sus acciones. No hay pretexto porque el mayor interés es creer y sentirse parte de una sociedad cansada de tanto ultraje a su gentilicio. El tanto descender obliga a una auditoria de recursos, a la búsqueda exhaustiva de lo que permanece intacto, obliga al reencuentro, a crear y  a reinventarse, a hallar la flor de loto. La responsabilidad ante el país es tan bastión para el que está al frente como para el que está tras bastidores.

El desprestigio, caos y desgaste de nuestras instituciones necesariamente tienen que dar paso a un tipo de orden y nuestro descontento y desmoralización servirán de mezclilla a los cimientos de una edificación aún sin maqueta clara. La fragilidad y los constantes riesgos en los que se encuentra inmersa la sociedad venezolana, exige la negociación con la imperfección, con lo circunstancial, revestiendose de una maleabilidad que apunte al objetivo sin renunciar a lo esencial.

Esa dignidad en estado silente y vulnerable resuena y se transforma en efecto multiplicador, la historia lo reseña y el elemento detonante en ocasiones se gesta como hilo conductor y en otras es producto de hechos inesperados. Encarna en sí misma un valor no expropiable y en momentos donde nos sentimos sumidos, las luces de las decisiones adelantan. Está en la génesis humana.


Ana Cristina García  –  @accristina7


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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista