Sociedad

Nivelados a la baja

Ana Cristina García

Si de verdad tenemos la creencia de que no somos en absoluto responsables de lo que ocurre en nuestro entorno y que mirar hacia otro lado, o que al enterrar la cabeza cual avestruz nuestros problemas serán solucionados mágica y automáticamente, mejor tomemos la decisión de desaparecer de ser posible, porque la tendencia siempre será a que las situaciones irán agravándose de no ser atendidas.

Estamos expuestos permanentemente a procesos evolutivos e involutivos, fluyendo entre fuerzas ascendentes y descendentes. Por ley de nivelación, quien rige lo inherente a los aspectos  descendentes e involutivos, actúa como una fuerza que produce igualación de valores entre personas, objetos y fenómenos que interactúan al relacionarse. Al no encontrarnos exentos de relaciones, intercambios, influencias y afectación, la ley cobra mayor rigor.

Analizando el escenario de la sociedad venezolana y las formas como ésta viene comportándose, debemos enfatizar en elementos que ejercen fuerza dominante para atraer o igualar aquellos que son susceptibles de ser nivelados. Tratemos de comprender el punto en la mayor dimensión posible, porque en alguna medida todos, dependiendo de situaciones, objetivos y direcciones que nos hayamos marcado, posiblemente hemos estado sujeto a algún tipo de nivelación y quizás aún lo estemos.

Podríamos interpretar cuando hablamos de nivelación, que lo grande siempre actúa igualando a lo pequeño. No obstante esta ley tiene una particular relación en los procesos descendentes, degenerativos e involutivos y allí resalto el comportamiento de la sociedad venezolana, donde un pequeño grupo carcomido, ha ido nivelando al resto de un conglomerado a condiciones de profunda involución. Cuando se está en presencia y se frecuenta tendencias degenerativas, ésta puede nivelar a otros a su estado, lo que actualmente experimentamos.

Hemos enfrentando este proceso que se vive en Venezuela, con absoluta inocencia, ingenuidad y gran parte con irresponsabilidad, nos hemos convertidos en susceptibles a ser nivelados, cumpliendo a cabalidad. Hemos permitido relacionarnos con un entorno en que se ha establecido a la baja valores, costumbres y modelos que se nos ha impuesto apoyado por la fuerza y respaldo de un convencimiento colectivo. No hemos contado con fundamentos sólidos para ser autónomos y terminamos siendo atraídos y nivelados. El avestruz por naturaleza entierra la cabeza para cavar y se mezcla con el entorno buscando no ser detectada, pero nosotros no somos y no podemos continuar imitando el avestruz, el descenso debe dejar de ser opción.

A lo largo de aceptar los comportamientos que hoy vivimos en Venezuela, experimentamos adaptación y nos convertimos en extensión de lo que tanto hemos criticado, eso lo logramos a través de alimentar el concepto de ser sobrevivientes. Al no construir ni ser parte activa, nos transformamos en dependientes de hábitos y prácticas de las imposiciones de un colectivo, adaptándolas como propias bajo débiles cuestionamientos y sin acciones claras.

Los últimos acontecimientos en Venezuela han dado luces del nivel de adaptabilidad que tenemos ante situaciones cada vez más alarmantes. En el proceso de nivelarnos a la baja lo anormal nos parece normal. Nuestro proceso de degeneramiento colectivo basado en vicios, malas prácticas y complejos defectos, todo lo que no teníamos o quizás no en esas proporciones nos frecuenta con total dependencia. Propios y extraños, los de adentro y los de fuera han terminado nivelados cuando la defensa por la vida ha generado tan poca acción y firmeza. Leer algunas opiniones en las redes sociales es indicativo de sentirnos cómodos caminando los mismos pasos, pensando, hablando, viviendo y valorando de la misma forma.

Se impone la necesidad del sentido común, del discernimiento, la coherencia y nuestra capacidad de ser autónomos, pero no desde una trinchera, con posiciones asumidas como dueños de verdades absolutas, sino asumiendo la responsabilidad que nos otorga la individualidad y el habernos conducido a los escenarios de hoy. Se nos ha extraviado la capacidad de juzgar con ponderación y requerimos de revertir esa nivelación soltando anclajes de forma progresiva. No se requiere de un respaldo colectivo para llamar por su nombre lo que es absurdo, nocivo y tóxico para los intereses de la mayoría. Hagamos consideraciones lógicas y razonables y actuemos definitivamente en función a ello.

Si continuamos transitando el mismo camino, creyendo y esperando que seguramente algo pasará, que alguien vendrá o que alguien haga lo que yo como individuo y parte de este colectivo llamado Venezuela no hago, seguramente tendremos los mismos resultados y la nivelación en aumento.


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista