Criterios

Negar la transición

Ana Cristina García

Los venezolanos hace bastante tiempo que estamos ante una transición que negamos; pero no hablamos de una transición impulsada por un cambio gubernamental con lo oportuno que resulte ser. Me refiero a lo que nos viene hablando muy alto, que pide ser vista a los ojos de frente, esa que más tarde o temprano se impondrá con absoluta fuerza porque es inevitable y posiblemente de una forma más dolorosa si insistimos en lo contrario. A lo que nos resistimos o negamos es hacia una transición mental generadora de acciones distintas que insisten en emerger pero que muchos temen.

Para eliminar la dependencia hacia discursos carentes de toda sustancia y conexión con lo que se vive en el país provenientes de distintas fuentes, donde la pobreza es vista como negocio y sinónimo de permanencia para las esferas de poder, lo indicado es dar cabida cuanto antes a cambios de mentalidad, intentando asumir en el menor plazo de tiempo posible pero de forma sólida y profunda, la necesidad de controlar nuestro propio destino como nación. Cambiar de mentalidad no es una tarea sencilla, pero no supone tampoco una misión imposible.

Aprendamos a pensar en función de que requerimos cambiar nuestra situación en vez de mantenernos en la queja constante y la desesperanza, evaluemos lo que ha acontecido, sus resultados nuestro papel y responsabilidad en ello. Aceptemos el punto donde nos encontramos y abandonemos la inmediatez como brújula conductora de los actos, inventariemos ese recurso humano con capacidades extraordinarias que existe en nuestro país y convoquemos. Es cierto que estamos ante circunstancias adversas, es innegable, pero la misma puede promover en cada uno de nosotros fortaleza y carácter. Lo que enfrentamos y a quienes enfrentamos tienen de valioso que nos muestran nuestros puntos débiles y fuertes, accedamos entonces a la invitación de trabajar constantemente y en conjunto con direcciones y objetivos claramente marcados. Negarse a esto y continuar con la escalada de señalamientos es realmente un acto suicida ya que esto por sí solo no conduce a nada y estamos obligados a producir soluciones.

Los conceptos de vida que poseemos determinan nuestros aciertos y desaciertos, preguntemos entonces ¿cuáles son nuestros conceptos con respecto a la situación que vive el país, a quién se lo dejaremos para resolverlos? Allí comenzaremos a recibir respuestas distintas, a encontrar aspectos en común que nos lleven a una dirección consensuada conscientes de las dificultades, pero sabremos a donde nos dirigimos, con estrategias transparentes a los intereses de la mayoría y con objetivos medibles que hacen comprensibles los sacrificios. No hay soluciones mágicas y dejar a la deriva sin dolientes el deterioro que hoy tenemos definitivamente no representa una opción.

Son escenarios sumamente complejos y conviene no olvidar que un país lo construyen sus ciudadanos que generar cambios de cualquier naturaleza con la intención de progresar, equivale a asumir responsabilidades, donde el punto de partida, el individuo debe tomar decisiones, ser coherente con éstas teniendo siempre como foco el bienestar del colectivo.


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

 

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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista