Política

Llegan aromas

Ana Cristina García

Percibo en una parte de la población una leve fragancia a cuestionamiento productivo. ¿Será que definitivamente somos corresponsables de la situación del país?, ¿Será que continuar en una actitud de queja, reactiva, de espera complaciente y poco comprometida nos aleja de los resultados que deseamos?, ¿Será que debemos cambiar las estrategias? Uno de los planteamientos más importantes a mi criterio es cuando nos topamos en la calle con distintas personas y escucho, ¿Cómo podemos hacer? Y eso es un sonido agradable a mis oídos, porque suena a disposición, a firmes deseos que pueden traducirse en voluntades, suena a inclusión, a visión diferente de ver este desafío llamado Venezuela.

Creo que esto ocurre cuando se comienzan a leer los mensajes con otros lentes. Cuando revisamos las acciones de nuestros dirigentes y sentimos que nos han fallado, repito en forma incipiente, estamos entendiendo que nos hemos fallado a nosotros mismos delegando nuestra responsabilidad como habitantes de ésta nación. Afortunadamente el alzhéimer no se apoderará de todos, como tampoco no todos nos iremos del país. Comprender que las soluciones mágicas no existen, pero tampoco olvidar que un iceberg a veces tropieza cuando se siente seguro y la marea sorpresivamente le recuerda quien manda.

Estar insatisfecho con la realidad que vivimos nos invita también a ver posibilidades. Estancarnos en una sola visión destructiva y amarga de la actualidad, realmente nos separa de desarrollar y darle cabida a enormes capacidades  que están presentes en muchos venezolanos. Actualmente en nuestra realidad, existen personas pensando en el bienestar de un colectivo, dando su aporte según habilidades, tiempo y medios. Asumiendo riesgos con mentalidad y consciencia diferente, con una valentía extremadamente potenciada como para no sucumbir con los escenarios que diariamente se presentan y que revisten una gran dificultad.  Los que acuden a un llamado que el intelecto no entiende muy bien pero que una especie de motivación se erige y se resiste al que deterioro avance sin ningún tipo de contención.

Los retos son muchos y los obstáculos que los rodean también, pero si en el metro cuadrado de cada habitante que valorice este país nos preguntamos: ¿qué tipo de cambio quiero para Venezuela y cómo formaría yo parte de ese cambio?, definitivamente la correlación de fuerzas comenzaría a encontrar caminos de reconstrucción. Decía Albert Einstein «Los problemas significativos que afrontamos, no pueden solucionarse en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando lo creamos», una verdad como un templo. Estamos obligados a corregir el rumbo que nos ha traído aquí, no hay otra forma y el viento sopla.


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

ElColumnero.com no se hace responsable, ni se solidariza, con las opiniones o aseveraciones que realicen los colaboradores en sus artículos de opinión.

 

Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista