Política Sociedad

La flexibilidad y los cambios

Ana Cristina García

En mi anterior artículo “Impulsando procesos de cambios” señalaba que uno de los elementos que nos lleva a abandonar o fallar una vez iniciado un proceso de cambio, es lo poco flexible que resultamos ser al transitar hacia la consecución de nuestros objetivos.  Es de profundo análisis el binomio conformado por flexibilidad-expectativas y flexibilidad-expectación, comprender y ponerlo en práctica representa un verdadero arte que puede ser la diferencia entre llegar a la meta, desistir o vivir inconforme por el cambio.

Una vez decidido hacia dónde va dirigido el cambio, el compromiso y la preparación son  brújulas que nos acompañan en el viaje.  Si marcamos una salida desde el punto A con la intención de llegar al punto B idealizando que la línea trazada será directa, sin obstáculos minimizando su contenido, duración o extensión, no es la mejor decisión. Asumiendo que tanto en lo personal como organizacional enfrentamos entornos cambiantes y complejos, resulta difícil por condición humana no hacerse expectativas. Cuando estamos determinados a realizar cambios, el primer binomio mencionado flexibilidad-expectativas, puede significar una combinación que lejos de apoyarnos en el nuevo proceso se convierta en un problema en sí mismo. Tener expectativas nos confronta con una serie de conceptos y variantes que habitan en la mente de cada individuo, en muchos casos resguardados en el más absoluto silencio, es allí donde a la flexibilidad se le reduce el espacio y contrae, ocasionando frustraciones y decepciones que nos pueden llevar a paralizarnos o dificultar comienzos.

Cada ser humano tiene diferentes capacidades de percepción y los escenarios que toca enfrentar exigen reaccionar de forma rápida y adecuada a condiciones en constantes cambios. Al prepararnos, tanto a las oportunidades como a los desafíos utilizando los recursos disponibles de forma efectiva, el binomio flexibilidad-expectación cobra gran sentido, pues al diseñar con suficiente claridad y foco el objetivo que se desea alcanzar y teniendo la apertura necesaria a cambios previstos o no, confiar con suficiente intensidad, acondicionados de que se obtendrán resultados en proporción a lo que estamos comprometidos a dar hará una gran diferencia. Es esperar y apostar todo el esfuerzo indispensable a obtener ese resultado.

Tanto a nivel individual como organizacional, elevar el índice de flexibilidad es sinónimo de éxito ante lo planteado, ya que podemos interpretar que se ha invertido en una preparación que permite respuestas rápidas de adaptación ante diferentes cambios sin agobiarse por la complejidad de los mismos. Asumirlos implica correr riesgos y estos involucran  desarrollos  con  suficiente  responsabilidad  sin  que  los  acontecimientos  socaven nuestra seguridad. Por diversos motivos y vías la vida y las empresas piden renovación, indistinto a que estemos de acuerdo en ello fomentemos un permanente cambio en nuestra forma de pensar y este generará  numerosas formas de responder.


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista