Política

Frágil normalidad

Ana Cristina García

En Venezuela la situación se percibe aparente y frágil. Se respira un aire viciado, denso, muchas veces asfixiante. Estamos parados en la acera a punto de cruzar la calle, girando nuestras cabezas hacia un lado y hacia al otro, se requiere precaución porque no sabemos de dónde puede saltar lo abrupto ni qué características tiene, muy en el interior sabemos que aun ni teniendo cautela es una garantía de salir ileso.

Requerimos de realizar movimientos felinos ante lo que es, pero más ante lo fingido. El que se presenta como nuestro resguardo puede ser del que más debemos cuidarnos, porque en instantes apremiantes camaleónicamente hace movimientos sorpresivos. Discreta y sutilmente el poder alterna, lanza los dados, más el puntaje no es lo importante sino el momento preciso en que algunas de las piezas se detiene, en donde se detiene y si corresponde a las probabilidades planteadas, es allí cuando se decide la próxima tirada. Lasitud de contenido no apreciable con facilidad, pero en fin maquillaje para muchos finales.

En la selva se vislumbra el caos temporal, se sabe de la natural y terrible duración de la arremetida que implica  saciar el hambre; pero cesa sin pisar el umbral del aniquilamiento innecesario. En los últimos días, en distintas ciudades del país hemos podido presenciar la punta del iceberg en este sentido. La contención solo coquetea mientras que halos de sentido común entienden y se espantan con lo que se espera. Se diluye el reconocimiento a lo más elemental de la convivencia ciudadana, al respeto y al otorgamiento de los espacios.

Se zanjan próximos movimientos y la responsabilidad individual y colectiva ondea bajo tierra. No se muestra y no conjuga en el parloteo del liderazgo. Se fragilizan las ideas, las intenciones, los acuerdos y las soluciones; también los recuerdos para quienes lo vivimos y los cuentos y sus referencias para los que no del caracazo y sus huellas. La Venezuela de entonces exhibe leguas de la actual en todos los sentidos y no son estandartes de orgullo lo que erige justamente.

El movimiento telúrico exige un respirador artificial, se sabe que es así, no se ignora, pero se le apuesta a los grados de intensidad con que se presente y a los destrozos que ocasione. Se evaluará la solidez de lo que queda en pie. De acá en adelante la oscilación se sentirá entre lo inesperado y lo improvisado, entre lo absurdo y lo desesperado, pero no se diga que no se advirtió.  La historia revela que son muchos los que se la juegan y muy pocos los que ganan.

Para twittear:

En distintas ciudades del país hemos podido presenciar la punta del iceberg del caos @ElColumnero Clic para tuitear

De acá en adelante la oscilación se sentirá entre lo inesperado y lo improvisado @ElColumnero Clic para tuitear

La historia revela que son muchos los que se la juegan y muy pocos los que ganan @ElColumnero Clic para tuitear


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

ElColumnero.com no se hace responsable, ni se solidariza, con las opiniones o aseveraciones que realicen los colaboradores en sus artículos de opinión.

 

Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista