Política Sociedad

Dominación e incoherencia

Ana Cristina García

Entiendo que cada quien tiene una visión de los hechos que acontecen en la Venezuela de hoy, no solo es normal sino completamente válido, no obstante cuando alguien, pocos o muchos, se erigen portadores o voceros de una causa, están en la obligación de ser conocedores en profundidad y contenedores de las distintas inquietudes de las masas.  Desarrollaremos más adelante bajo mi criterio, la relación que se ésta dando en estos momentos entre los líderes de la oposición y la masa, esa que acude a los distintos llamados de movilización.

Cuando se enfrenta a un rival conocerlo hasta las entrañas, minimiza considerablemente el impacto de sus maniobras. Es estudiarlo de tal forma que su accionar se convierta en predecible, es saber si su modo de operación se vale de argucias para lograr sus objetivos, es ir un paso adelante. Si éste nos sorprende con elementos no considerados, simplemente nos habrá estudiado mejor, su capacidad y habilidad nos habrá superado o nuestro interés o foco transita un camino distinto y este puede ser un camino no imaginado para la mayoría.

El sistema político que se experimenta en Venezuela es un híbrido, basado en una dominación legitimada en el tiempo. Una forma de hacer política que dosificadamente nos ha hecho mucho daño, apropiándose de nuestra cotidianidad  y  alimentándose cuando el foco de la lucha o de los objetivos, en ocasiones se han distorsionado. Tenemos una inmensa mayoría donde el elemento común es estar en contra de la gestión del presidente Maduro y todo lo que tenga que ver con el chavismo, es lo que le ha dado vida “al como sea” de las salidas. Sin darnos cuenta desde allí, se ha enaltecido opciones que no han podido y que posiblemente no se convertirán en gobierno, y en esto claramente subyacen intereses que como en río revuelto hay ganancias para los que se saben pescadores de oficio.

El régimen promueve la violencia institucional y la violencia armada, mueve sus fichas aunque a veces torpemente pero tiene muy claro su objetivo. Donde no se percibe igual claridad es del lado de la oposición. Vociferan tantas prioridades en boca de personeros diversos que difícilmente se puede precisar la real motivación secuencial o desencadenante: liberación de presos políticos, restablecimiento del hilo constitucional, responsabilidad política del presidente Maduro, revocatorio para este año, cambiar el CNE, elegir nuevos magistrados para el TSJ, activación de la carta democrática o todas las anteriores. Me han puesto a pensar detenidamente quien programa la agenda y si efectivamente somos considerados en las decisiones y también quienes deciden.

Tuve la oportunidad de estar presente en la marcha del 26 pasado, donde la masa enardecida exigía resultados, donde dejaban saber que la dirigencia política se ha apropiado de una negociación donde la sociedad civil es solo observadora, donde recienten de un mensaje poco claro y nada articulado, donde las prioridades pareciesen que no confluyen en el mismo sendero, pedían a viva voz cuales eran las acciones de calles de las próximas horas y días, Una sociedad civil que entiende que las acciones son ejecutables desde el rol que cada quien le toca asumir pero de forma sostenida y con lineamientos planificados, Donde el tiempo atenta en la satisfacción de las necesidades primarias como medicinas, alimentación y atención médica de la población. En definitiva, no se está leyendo a la masa y su energía no está siendo bien canalizada. Los globos o se desinflan solos o alguien acciona el alfiler. La actitud desesperada asumida por algunos asistentes que presionaban la ida al palacio de Miraflores. no debe ser alentada desde una tarima sin ser bien analizada, ¿ir bajo que contexto y para generar cuales resultados?. Alguien puede decir una vez que se llegue a Miraflores si es que se llega claro está; ¿qué es lo que cambiará? ¿Será que se piensa que Nicolás Maduro estará esperando para recibir la enardecida multitud y acto seguido renunciará? ¿De qué hablamos?

No sé si el gobierno se ubica en este momento en el callejón necesario para promover el diálogo. Desde aquí aliento toda posibilidad de conversación dentro de un plan general de acción coordinado firme, contundente y acorde con el momento que se vive y a los intereses de la mayoría. Entendemos que la situación no es sencilla, que el rival y los árbitros están perfectamente alineados y que muchos en la MUD hacen lo pertinente. Sugiero y exijo como ciudadana venezolana que las ventanas a posibles negociaciones convoquen a fuerzas excluidas hasta ahora. Los destinos del país no le pertenecen a nadie pero si a todos y si la lectura del momento hace viable cabalgar un proceso de reconciliación demos el paso adelante y si es lo contrario, también demos el paso.


Ana Cristina García  –  @accristina7


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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista