Política

¿Aún cachicamo trabaja pa´ lapa?

Ana Cristina García

Planteamiento de indispensable respuesta  pero,  ¿quién o que sector responde a ello? Escuchamos a políticos y demás personeros demandando a que el venezolano reaccione, pidiendo que despierten. Estoy convencida de que la mayoría de los venezolanos tiene extremadamente claro lo que no quiere y hacia donde le gustaría que se dirigiera el país.  También ha reaccionado y confiado, no requiere que le den clases de democracia porque la conoce, la ha respirado y siente que a pesar de sus fallas es el mejor sistema.

El venezolano se siente defraudado y desmoralizado, olfatea la incoherencia a kilómetros, les llega el eco de las palabras vacías y cada vez más entiende que se han cometido errores graves producto de haber delegado  decisiones y ejecuciones importantes que marcaban los destinos de país. El venezolano ha creído que era suficiente cumplir con el ejercicio del voto, pero olvido que eso es válido cuando se está en democracia participativa y a veces es insuficiente cuando los caminos se tuercen. El venezolano ha asimilado desde la rabia que cuando se ha requerido su contribución activa le han atado sus manos y apagado su voz a sus espaldas. Siente que sus deseos de mejoras van por un camino y su dirigencia  y sus objetivos por otra. Se resiste y deja escapar un «cómo es posible» buscando enlazar una Venezuela que le cuesta reconocer pero que no le es ajena.

El país al igual que la vida se parece a sus habitantes, es expresión de quien lo habita, es su reflejo y el ejercicio extremo por satisfacer intereses individuales le pasa una factura muy alta a la nación, en esto ha derivado tantos desaciertos y desprotección. Estamos comprendiendo la distancia existente entre aspirar y trabajar por ello, entre pretender y comprometerse con responsabilidad hacia el logro en cualquier escala, a que los resultados no se gestaran solos. A que las ayudas recibidas cada vez satisfacen menos  los apetitos válidos de un ideal de superación.

Muchas veces la iniciativa de pocos genera reacción en muchos, sobre todo  cuando ésta es reconocida con dirección. El dar brazadas para alimentar la sensación de que se están realizando esfuerzos sin puerto seguro continúa fomentando el desaliento en el venezolano. el no saber qué hacer con las oportunidades o el modificar su curso bien por acción u omisión deja consecuencias que deben ser asumidas con dignidad y respeto para propiciar las enmiendas necesarias.

Hablar claro en este país tiene costo, dar un paso al frente o al costado también, bien nos vendría no continuar siendo tan ilusos. Venezuela demanda transformaciones profundas e importantes y estar a la altura de tan complejo escenario exige de hombres y mujeres no solo con capacidad y compromiso, sino con niveles de entrega y amor por el país  como principal interés . Los cachicamos requieren claridad y disparan sus alertas rastreando para quien o para quienes trabajan.

¿Emergerán los recursos humanos para enfrentar lo que parece ser más no es sin vociferar y sin más titubeos? Planteamiento  para el próximo capítulo, veremos.


Ana Cristina García  –  @accristina7


 

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Columnista

Ana Cristina García

Ana Cristina García

Psicoterapeuta / Coach Transpersonal
Impulsador de procesos de cambios
Creadora del Programa Acciones Conscientes
para el cambio ACC7
Columnista / Conferencista