Política

Llegando al llegadero: EEUU sigue apretando

Alfredo Michelena
Escrito por Alfredo Michelena

Luego del bloqueo de los bienes del régimen en Estados Unidos, se le puso precio a la captura de El Aissami y se vislumbra un bloqueo naval.

Nuevas acciones están  -como en la hípica– en la gatera esperando que se dé la partida, en un momento histórico que parece acelerarse pues las opciones se agotan de lado y lado.

Cada día la prensa que comprime al régimen aprieta más. Las opciones de resistencia del mismo disminuyen. Da la impresión de que “el imperio” está dispuesto a atacar con todo y por todos los flancos. Pareciera que no solo la cosa va en serio, sino que así comienza a ser percibida también por el régimen de Nicolás Maduro.

Al principio las sanciones del Ejecutivo

Las sanciones al régimen se han ido profundizando. Las sanciones individuales pasaron de ser por vinculaciones con el terrorismo y el narcotráfico  a las de incluir a los violadores de derechos humanos y corruptos.

Luego, de allí se pasó a las sanciones financieras. Las primeras en 2017 para impedir que el sistema financiero norteamericano sirva de plataforma a operaciones financieras del gobierno de Maduro y de PDVSA, lo cual se hizo  al prohibir negociaciones y emisiones de deuda y de bonos , entre otras cosas. En marzo de 2018 se prohíbe a empresas y ciudadanos norteamericanos  las transacciones con el PETRO. En abril la prohibición fue a la compra de todo tipo de deuda al Gobierno venezolano y en noviembre fue a involucrarse en exportaciones de oro y otros sectores de la economía que puedan ser considerados turbios.

En enero del año actual, la administración estadounidense cede el control de CITGO al gobierno interino de Juan Guaidó. Y en agosto se da la orden ejecutiva 13884  que congela todos los activos del régimen en EE.UU., aunque hay excepciones para la ayuda humanitaria. Y aunque no penaliza a las transacciones  privadas, les advierte que pueden ser sancionados si ellas ayudan al régimen.

En la actualidad hay más de 100 funcionarios venezolanos sancionados y a ninguna empresa o ciudadano sea norteamericano o no, se le va a ocurrir relacionarse económicamente con algo que huela al régimen.  Las sanciones, como dijo el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton,  buscan “ahogar financieramente” al régimen.

Bloqueo Naval

Bolton también ha señalado que ahora “Maduro está al final de su cuerda”, así como que hay que pasar a la acción. Y parece que en esto está EE.UU. al poner sobre la mesa una medida extrema, que es el bloqueo naval.  En realidad a la pregunta de si lo estaba considerando, la respuesta de Trump fue contundente “si lo estoy”. Luego se coló que lo había discutido con sus asesores.  No se sabe ni cuando, ni tan poco cuáles serían los alcances de una medida como esta. Pero lo que sí se sabe, es que, como dijo el Almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, ellos están preparados para “hacer lo que sea preciso” en Venezuela.

La respuesta del régimen fue salir corriendo a concretar un acuerdo de cooperación naval con  Rusia.  Es que los rusos son el único refugio internacional poderoso y el régimen cree que hará algo por él.  Y quizás tenga razón, pues Moscú, que está negociando con Washington los términos de la salida de Maduro, tiene más poder de negociación que Maduro.

En todo caso un bloqueo naval es una medida de tipo militar extrema, que aunque no implica una invasión al territorio per se, de hecho cerraría las fronteras marítimas. Mucha gente ha descartado esto como otra de las fanfarronerías del presidente norteamericano Donald  Trump. Al que dude de esto, se le debe recordar las palabras del presidente (e) Juan Guaidó, quien al referirse al tema aseguró que se debe “entender que esto no es un juego (…), que hay consecuencias”.

Golpear al “pranato”

En el pasado habíamos asomado que entre las acciones contundentes, que no implican una invasión militar, está la interdicción, – como una parte del endurecimiento -, de las operaciones antinarcóticos, en las que actuaría  la Guardia Costera norteamericana en conjunción con la DEA.  Se calcula que por Venezuela pasa el 25%  del tráfico mundial de cocaína, unas 400 toneladas anuales. Ella  procede de  Colombia y en esto los grupos guerrilleros del ELN y las FARC, así como bandas criminales y carteles  que controlan las fronteras binacionales, son claves.  A esto habría que agregar la interdicción respecto a otros negocios ilícitos como el tráfico de oro y diamantes y otros metales tan codiciados como el coltrán.

Una política fuerte de interdicción sería un golpe duro para las finanzas del estado mafioso venezolano o “pranato” y estas alianzas. De implementarse, necesita más que la acción de EE.UU., pues se debe contar con  la cooperación militar y policial activa de los países vecinos.

Esto sin duda sería un avance, pues hasta ahora las sanciones implementadas por EE.UU. están referidas a las actividades legales y normales de un estado, es decir,  no se había tomado en consideración que se está frente a un conglomerado hamponil,  enquistado en el poder y que hemos llamado “pranato”. (En las cárceles, los jefes de bandas que se forman entre los presos son llamados en la jerga hamponil “los pranes”. De allí el término “pranato”.)

“Se busca, vivo o muerto”

Que yo sepa, tenemos el primer funcionario venezolano que ha llegado a los altares de esta ignominia, que es la lista de los criminales más buscados por EE.UU. Se trata de Tareck Zaidan El Aissami Maddah, quien fuera vicepresidente y ahora es Ministro de Industrias y Producción en el gobierno de Maduro,  y aparece acompañado en la búsqueda por el testaferro de El Aissami, Samark Jose Lopez Bello. Los carteles que veíamos en las películas de vaqueros de “Se busca, vivo o muerto”, ya no están vigentes, por lo de “o muerto”. Pero el pago de recompensa se utiliza en EE.UU. y en otros países como Colombia.  Y en este caso quien ayude a su captura podría obtener hasta US$10 millones.

La investigación fue hecha por el Grupo de Trabajo El Dorado, una de las 40 entidades y dependencias que en EE.UU. se encargan de prevenir e investigar el lavado de activos y la financiación del terrorismo. Lo que indica que EE.UU. también está trabajando fuertemente en el desmantelamiento de estas redes de lavado de dinero y de terroristas.

Una nueva etapa

Todo parece indicar que estamos en una nueva etapa en la que se está jugando, como siempre, en varios tableros: se negocia a varias instancias y no sólo en Oslo y Barbados, ni sólo entre el gobierno de Guaidó y el régimen; como se sabe EE.UU. conversa con altos capos del régimen sin incluir a Maduro y directamente con los rusos.  También se sanciona en varios niveles y se promueven nuevas y más duras medidas; en este sentido ya no es solo la administración Trump, sino que diferentes cortes estadounidenses están pidiendo la búsqueda de varios funcionarios venezolanos involucrados en acciones criminales.

Se acaba de destapar el caso de El Aissami, pero en esos juzgados hay órdenes de captura que no se han hecho públicas para no alertar a los indiciados; ¿se acuerdan el caso del “pollo Carvajal”? Las sanciones parecen funcionar a juzgar no sólo por el creciente número de contactos y negociaciones a todos los niveles que se vienen dando, sino, por ejemplo, a través del distanciamiento de empresas turcas y chinas, dos regímenes presumiblemente  aliados del gobierno de Maduro.

Se estima que la solución de esta tragedia debería estar cada vez más cercana, no sólo porque la presión aumenta, sino debido a que las opciones de uno y otro lado se agotan frente a una cambiante realidad internacional.  Fuentes bien informadas prevén una solución en los próximos meses, o el asunto se complicará aún más.

El mismo Juan Guaidó ha dicho que entrábamos en una nueva etapa, de mayor presión,  que son “ momentos importantes de definiciones, llegamos a una etapa máxima de cooperaciones internacionales”.  Esperemos, empujemos y recemos.

Alfredo Michelena  –  @Amichelena

 

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Columnista

Alfredo Michelena

Alfredo Michelena

Sociólogo. Maestría en Economía. Diplomático. Columnista. Articulista de la revista Zeta y editor de diplodemocracia.blogspot.com